Se anotó aburrida un 31 de diciembre y terminó en Netflix: la historia de la paranaense que participó de Love is Blind Argentina

Micaela Zamboni, de Paraná, participó en Love is Blind Argentina. ¿Cómo fue su experiencia dentro de las cabinas y qué aprendizajes le dejó el reality?

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Se anotó aburrida un 31 de diciembre y terminó en Netflix: la historia de la paranaense que participó de Love is Blind Argentina
Se anotó aburrida un 31 de diciembre y terminó en Netflix: la historia de la paranaense que participó de Love is Blind Argentina

Micaela Zamboni, una nutricionista de 27 años oriunda de Paraná, se convirtió en una de las protagonistas de la segunda temporada de Love is Blind Argentina, el reality de Netflix conducido por Wanda Nara y Darío Barassi. Aunque no llegó al altar, su paso por el programa le dejó amistades, aprendizajes y una nueva forma de entender el amor.

En diálogo con UNO, la joven contó cómo fue que se inscribió casi por impulso, qué sintió al vivir el experimento y cómo cambió su rutina tras aparecer en la plataforma de streaming.

¿Cómo llegó Micaela al reality?

Todo empezó el 31 de diciembre. "Vi el casting en Instagram. Estaba con toda mi familia, todos mis primos en pareja y yo, otro año más sola. Pensé: 'No me puede volver a pasar esto'", recordó entre risas. Ya había probado Instagram, Tinder y hasta amigos de amigos, pero en Paraná "el mercado está bastante complicado". La inscripción consistía en enviar un correo explicando por qué quería encontrar pareja y si estaba dispuesta a casarse. "Pensé que era como un Tinder global. Había tomado algunas copas y dije: 'Total, más que un no, no va a pasar'. Así que mandé el mail", confesó.

El proceso de selección fue mucho más exigente de lo que imaginaba. "Hay muchísimas entrevistas, evaluaciones psicológicas y varias instancias. Como la producción está en Buenos Aires, tenía que viajar seguido. Cuando finalmente me dijeron que había quedado, mi primera reacción fue preguntarme: '¿En qué me metí?'", dijo. Aunque siempre le llamaron la atención los realities, asegura que esa no fue la principal motivación. "Lo hice porque realmente quería saber si era posible enamorarse de alguien sin verlo", explicó.

La experiencia dentro de las cabinas

Para Micaela, la experiencia dentro de las cabinas supera cualquier prejuicio. "Al principio tenés 16 citas hablando únicamente a través de una pared. Solo escuchás la voz de la otra persona y eso es muy extraño. Pero las conversaciones son muy profundas y realmente podés conectar con alguien", afirmó. Sobre quienes creen que todo está armado, fue clara: "La gente piensa que por ser un reality nada es verdadero, pero las conexiones dentro de las cabinas son reales. Después hay situaciones pensadas para el show, pero lo que uno vive en las citas es totalmente genuino".

Reconoce que no llegó a enamorarse. "Enamorarme me parece una palabra muy grande. Sí tuve conexiones reales y después pude conocer a esas personas afuera del programa. Con algunos ya no tengo relación y con otros quedaron vínculos muy lindos", contó.

El impacto emocional y el aislamiento

Uno de los aspectos que más la impactó fue el aislamiento y la intensidad del formato. "Antes de empezar las grabaciones ya tenés un período de aislamiento y eso es bastante fuerte. Después toda tu energía gira alrededor de encontrar pareja. En mi vida cotidiana jamás todo gira en torno a un hombre, pero ahí sí", señaló. "Estás constantemente pensando qué le dijiste, qué te respondió, qué piensa de vos. Somos 32 personas buscando pareja y, aunque no sea una competencia, termina sintiéndose así porque todos tienen que elegir", agregó.

También recordó cómo cambian las emociones. "Vivís todo muy intensamente. Te dormís pensando en alguien que conocés hace cuatro días, escribís cartas de madrugada. Todos pasamos por lo mismo", dijo.

El cruce con Fran y la autenticidad

Uno de los momentos más comentados de su participación fue el intercambio con Fran. "Lo quiero mucho, pero en ese momento me pareció bastante engreído. Yo pensaba: '¿Quién sos? Estamos todos acá buscando pareja'. De hecho, lo había puesto casi último en mi lista porque decía que no quería otra cita con él", reveló. Sin embargo, aclara que hoy mantiene una buena relación.

Micaela sostiene que nunca interpretó un personaje. "Fui muy auténtica. Me mostré tal cual soy y creo que la mayoría también lo hizo. Las conexiones fueron genuinas", afirmó.

La exposición después de Netflix

Verse en una producción de alcance mundial también fue un desafío. "Es muy raro abrir Netflix y aparecer ahí. También despertarte con miles de seguidores nuevos y recibir mensajes de personas que no conocés. Hay comentarios buenos y otros no tanto, pero es parte de la exposición", explicó. Aclara que su historia no tuvo tanto tiempo en pantalla porque la producción decidió enfocarse en cinco parejas. "Desde el primer día sabíamos que solo iban a seguir cinco historias. Eso no significa que no se hayan formado más parejas o que no hubiera otras historias interesantes", dijo.

Más allá de la televisión: su día a día

Lejos de la televisión, su rutina sigue siendo muy activa. "Soy nutricionista. También trabajo en una lencería, colaboro con una wedding planner los fines de semana y en su momento trabajé en un pelotero con chicos. Hago un poco de todo", contó. Su participación sorprendió a su familia. "Mi papá decía en chiste que ojalá encontrara a alguien que me llevara. Mi mamá era la más preocupada y me preguntaba por qué quería exponerme así. Mi hermano sentía un poco de vergüenza al principio y mi abuela directamente pensó que era una broma", recordó.

También tuvo palabras para los conductores. "Cuando vi a Wanda no lo podía creer. Fue muy fuerte verla en persona. Y a Darío Barassi le dije todas las veces que lo admiro porque soy muy fan. Los dos fueron súper amables", dijo.

El balance y el futuro

Más allá de no haber encontrado pareja, considera que el balance fue ampliamente positivo. "Me llevo amigos, personas increíbles y mucho aprendizaje. Aprendí qué cosas quiero en una pareja, qué no estoy dispuesta a aceptar y cómo quiero que me traten. Fue casi una terapia intensiva. Me ayudó a ordenar muchas ideas sobre mi proyecto de vida, sobre formar una familia y sobre lo que realmente espero de una relación", afirmó.

La experiencia despertó su interés por seguir en televisión. "Estoy totalmente abierta a participar en otro reality. Me encantó vivir algo diferente. Mi vida acá era bastante rutinaria y esto fue una aventura increíble", dijo, aunque aclara que no piensa dejar su profesión. "Me gusta ser nutricionista, pero nunca tuve demasiado claro qué quiero hacer toda la vida. Estoy abierta a cualquier oportunidad que aparezca", agregó.

A pesar de que el experimento no terminó con una boda, mantiene intacta la ilusión. "Sigo creyendo en el amor. Lo que comprobé es que no creo que el amor sea completamente ciego. El aspecto físico influye, pero también descubrí que cuando no tenés a la persona enfrente podés abrirte mucho más. No haber salido casada del programa no me hizo bajar los brazos. Sigo buscando un compañero para formar una familia. Si tiene que llegar, va a llegar", concluyó.

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