Se arrodilló ante San Cayetano con una deuda de $26 millones y un desalojo inminente
Un trabajador de seguridad, con una deuda de $26 millones y un desalojo inminente, se arrodilló ante San Cayetano en Liniers. ¿Podrá la fe evitar que termine en la calle?
En la multitud que se congregó este viernes en la parroquia de San Cayetano, en Liniers, un hombre llamado Esteban protagonizó una escena desgarradora: se arrodilló frente al santo con uno de sus hijos, pidiendo ayuda para salir de un pozo financiero que parece no tener fondo.
Esteban trabaja en seguridad desde hace 16 años y gana unos $1,5 millones mensuales, pero sus deudas lo superan: debe unos $26 millones y en pocos días podría quedarse sin techo. Según relató a TN, sus problemas comenzaron tras una operación de hernia que lo mantuvo inactivo casi tres meses, tiempo en el que solo cobró una parte de su salario.
¿Cómo se gestó la deuda?
La familia empezó pidiendo pequeños créditos para cubrir gastos básicos, pero luego necesitaron más préstamos para pagar los anteriores. Los intereses y el aumento del alquiler convirtieron la situación en una bola de nieve. Esteban y su esposa tomaron dinero de varias entidades financieras, acumulando esa cifra millonaria.
Hoy, las cuotas mensuales ascienden a $2 millones, más de lo que él gana. "Yo estoy pagando dos millones de pesos por mes", confesó, y admitió que lleva entre ocho y nueve meses intentando cumplir con los pagos, aunque cada vez le resulta más difícil.
El ciclo sin salida
Para no atrasarse, Esteban recurre a nuevos préstamos, pero los intereses hacen que la deuda crezca. "Yo tampoco me quería atrasar, porque iba a ser peor", explicó. A pesar de su esfuerzo, trabajando horas extras para no faltarle la comida a sus hijos, la presión económica terminó quebrando su matrimonio: se separó de su esposa, y los problemas financieros fueron un factor clave.
El golpe más duro está por llegar: el próximo viernes 14 debe entregar las llaves de la casa donde vive y todavía no tiene un lugar adónde ir con sus hijos. "Tenemos que dejar la llave ahora, el 14, y yo no sé dónde voy a ir a vivir", dijo con angustia.
La fe como último refugio
En medio de la desesperación, Esteban, oriundo de Salta, volvió a la tradición que lo acompaña desde niño: la devoción por San Cayetano, a quien visita cada año. También mantiene su fe en la Virgen del Milagro, muy venerada en su provincia.
"Yo no sé dónde voy a ir ahora, pero tengo fe de que me va a ayudar", concluyó. Además, dejó su alias para quienes quieran colaborar: nelson.968.camino.mp.
