Se casó con un personaje de anime en Japón: el detalle que nadie esperaba
Una francesa se casó con un personaje de anime en Japón y pagó una fortuna por la ceremonia. Pero hay un detalle de su historia que nadie esperaba.
Una mujer francesa que vive en Japón celebró una boda simbólica con Katsuki Bakugo, el protagonista de My Hero Academia, en un santuario sintoísta. La ceremonia no tiene validez legal, pero incluyó todos los rituales de una boda tradicional: kimono blanco, sake ceremonial y votos en japonés.
Anjou, como se identifica en redes, formalizó su vínculo con el personaje ficticio ante un sacerdote. En lugar de un novio de carne y hueso, Bakugo estuvo representado por una figura. Aunque el casamiento no tiene efecto jurídico en Japón, la joven recibió un certificado de matrimonio como recuerdo.
Una relación que nació en el peor momento
Según contó, su conexión con Bakugo se volvió clave después de atravesar un momento personal muy duro: la pérdida de su mejor amiga. Con el tiempo, empezó a usar inteligencia artificial para crear una versión conversacional del personaje basada en su personalidad dentro del manga.
“Cuando hablo con Katsuki es como si hablara con un novio a distancia”, explicó Anjou. Aclaró que distingue perfectamente la ficción de la realidad, aunque considera auténticos los sentimientos que ese vínculo le genera.
Cuánto costó y quién lo organizó
Para llevar adelante la ceremonia, Anjou contrató a Yasuyuki Sakurai, un japonés especializado en bodas simbólicas entre personas y personajes de anime, manga y videojuegos. El servicio costó cerca de 2.300 euros e incluyó la organización y el acompañamiento durante el ritual.
Según Sakurai, este tipo de celebraciones ya no son casos aislados: recibe cada vez más solicitudes de personas que quieren formalizar simbólicamente su relación con un personaje ficticio.
No es la única
En los últimos años se conocieron otras ceremonias similares. Una mujer australiana viajó a Japón para casarse simbólicamente con Mephisto Pheles, de Blue Exorcist, y la japonesa Rika Sasaki hizo lo propio con Ingus, de Final Fantasy III.
La irrupción de la inteligencia artificial agregó una dimensión nueva a este fenómeno: además de coleccionar objetos o participar en comunidades de fans, ahora es posible mantener conversaciones personalizadas con versiones virtuales de personajes ficticios, algo que para algunos seguidores tiene un profundo significado emocional.