Se casó seis veces y tres de sus esposas murieron: el detalle que lo hundió
Se casó seis veces. Tres de sus esposas murieron en circunstancias que nunca terminaron de cerrar y él siempre tuvo una explicación. La noche que llamó al 911 parecía una víctima más, hasta que los investigadores miraron el teléfono.
La noche del 8 de mayo de 2008, Thomas Randolph, de 53 años, marcó el 911 desde su casa en Las Vegas. Dijo que un intruso había entrado, había matado a su esposa y que él le había disparado para defenderse. Cuando la Policía llegó, encontró dos cuerpos: el de Sharon Causse, su mujer, y el de Michael Miller, el hombre al que Randolph aseguraba haber abatido en el forcejeo.
Su versión inicial era la de un robo que terminó en tragedia. Había hallado a Sharon sin vida dentro de la vivienda y, minutos después, se topó con un enmascarado al que disparó varias veces. Pero la escena no cerraba para los investigadores, y con el avance de la causa apareció un vínculo que cambió por completo el eje del expediente.
El hombre enmascarado no era un desconocido
Las pericias y las tareas de inteligencia llevaron a la fiscalía a sostener una hipótesis muy distinta: Randolph habría contratado a Miller para matar a Sharon y simular un robo. El móvil, según la acusación, eran las pólizas de seguro de vida de su esposa, que sumaban alrededor de 300 mil dólares.
Luego, siempre según la teoría del caso, Randolph habría asesinado a Miller para borrar al único testigo capaz de vincularlo con el plan y disfrazar el hecho como un acto de legítima defensa. Los registros telefónicos reforzaron la sospecha: en los meses previos al crimen, ambos se habían llamado más de 300 veces.
Randolph negó haber organizado el homicidio. Sostuvo que disparó contra Miller porque creía que era el responsable de la muerte de Sharon.
Seis matrimonios y un historial bajo la lupa
Con esa hipótesis sobre la mesa, los investigadores empezaron a mirar hacia atrás. Randolph se había casado seis veces y cuatro de sus esposas habían muerto. Solo fue condenado por los homicidios de Sharon y Miller, pero su pasado encendió todas las alarmas.
El caso de Becky Gault, su segunda esposa, volvió a cobrar relevancia. Murió de un disparo en la cabeza en 1986, en Utah, y en un primer momento se lo consideró un suicidio. Años después, un amigo de Randolph declaró que el acusado le había hablado de la posibilidad de matarla para cobrar un seguro de vida.
Por esa muerte fue imputado y juzgado en 1989, pero terminó absuelto. Durante aquella investigación intentó contratar a un sicario para eliminar al testigo que podía declarar en su contra. El supuesto mercenario era un agente encubierto, y Randolph terminó declarándose culpable de un delito vinculado con la intimidación de testigos.
Francis Randolph, su quinta esposa, murió en 2004 tras una operación de corazón. La intervención había salido bien, pero la mujer falleció horas después en circunstancias que nunca se esclarecieron del todo. Thomas fue la última persona que la vio con vida. Su tercera esposa, Leona Stapleton, murió de cáncer, un caso que no fue considerado cuestionable.
En el primer juicio por los asesinatos de Sharon y Miller, la fiscalía sumó testimonios sobre episodios de violencia en relaciones anteriores. Una de sus exesposas, Gayna Allmon, contó que había temido por su vida después de un incidente con un arma. La sucesión de matrimonios, muertes y sospechas sobre seguros de vida le valió un apodo en la prensa estadounidense: Black Widower, el viudo negro.
Condena a muerte, anulación y un nuevo juicio
El primer proceso comenzó en 2017. La fiscalía presentó su teoría del asesinato organizado y usó pruebas sobre el pasado de Randolph para sostener que el crimen había sido planificado. El 28 de junio de ese año, el jurado lo declaró culpable de conspiración para cometer asesinato y de los dos homicidios en primer grado. Una semana después recibió la pena de muerte.
La defensa apeló y cuestionó, entre otros puntos, la incorporación de pruebas sobre la muerte de Becky Gault. El argumento era que esos antecedentes podían predisponer al jurado en contra de Randolph aunque no alcanzaran para demostrar su responsabilidad en el caso de Sharon.
El 10 de diciembre de 2020, la Corte Suprema de Nevada anuló las condenas y ordenó repetir el juicio. El tribunal consideró que se habían admitido indebidamente las pruebas vinculadas con la muerte de Gault. La decisión no lo declaró inocente: el proceso debía hacerse de nuevo, esta vez con restricciones sobre el material que podía llegar al jurado.
Segundo juicio y condena definitiva
El segundo juicio arrancó en agosto de 2023, 15 años después del crimen. La fiscalía sostuvo la misma hipótesis y la defensa insistió en que no había pruebas suficientes de que Randolph hubiera organizado el hecho, además de mantener la tesis de la defensa propia. Esta vez, los fiscales tuvieron límites para presentar pruebas sobre las muertes de las esposas anteriores: el foco estuvo en los dos homicidios de 2008.
El 24 de agosto de 2023, el jurado volvió a declararlo culpable de conspiración para cometer asesinato y de los dos homicidios en primer grado con uso de un arma mortal. Casi un año después, recibió una condena de 60 años a cadena perpetua. La fiscalía no pidió la pena de muerte.
Randolph siguió proclamando su inocencia y apeló. Cuestionó las demoras del proceso y el uso de declaraciones que había hecho durante una reconstrucción filmada de la escena del crimen. El 31 de agosto de este año, la Corte Suprema de Nevada confirmó la condena y rechazó los planteos de la defensa. La sentencia quedó firme en esa instancia.
Hoy Randolph está preso en una cárcel de Nevada, donde cumple una pena que lo mantendrá tras las rejas el resto de su vida.