Se compró un micro escolar con 40 asientos y lo que armó adentro dejó a todos sin palabras
Un mecánico de Las Toninas transformó un micro escolar en una casa rodante con energía solar e Internet satelital. La familia ya planea recorrer el país, pero hay un detalle que todavía los ata a la rutina.
Pablo Molina tiene 51 años, es mecánico y vive en Las Toninas desde hace ocho años, cuando dejó Quilmes junto a su mujer, Marisa Ardisana, para buscar un poco de tranquilidad frente al mar. Hoy es el creador de El Rutero, un motorhome que nació de un viejo micro escolar y que ya está habilitado para recorrer el país.
La historia comenzó el 11 de diciembre de 2025, cuando Pablo viajó a Ezeiza para buscar un Mercedes-Benz modelo 2007 que todavía conservaba sus 40 asientos originales. La idea era reemplazar la camioneta Traffic que la familia había adaptado años atrás y ganar espacio para viajar los tres: él, Marisa y su hijo Luciano.
De colectivo a casa rodante: cómo financió el proyecto
Para concretar la compra, Pablo entregó un Fiat modelo 2016 en parte de pago por el colectivo. Después vendió una camioneta 4x4 del año 2000 para reunir el dinero que necesitaba para los materiales y el equipamiento interior.
Con el vehículo en sus manos, el mecánico se puso manos a la obra: desmontó los asientos, diseñó la distribución y se encargó de la mecánica, la electricidad y las instalaciones de agua. Marisa también aportó lo suyo: colaboró con la preparación de las superficies, la aplicación de antióxido y los revestimientos, para que el interior dejara de parecer un colectivo y empezara a sentirse como una casa.
El trabajo rindió frutos rápido: en enero de 2026, apenas un mes después de la compra, el vehículo ya estaba homologado como motorhome y habilitado para circular. Aunque todavía quedan algunos detalles por terminar, la pareja ya disfruta de las primeras escapadas.
Un hogar de 10,60 metros con todas las comodidades
El colectivo mide 10,60 metros de largo por 2,40 de ancho y está pensado para que tres personas viajen cómodas. Adentro hay cocina, comedor, living, baño con ducha y un dormitorio con cama de dos plazas.
La cocina no tiene nada que envidiarle a la de una casa: cuatro hornallas, horno convencional y una heladera con freezer que funciona con distintos voltajes. También cuenta con agua fría y caliente, calefón a gas y un sistema de tanques separados para el agua limpia y las aguas grises.
El baño, en tanto, tiene inodoro seco y ducha. Para beber y preparar mate, la familia almacena agua potable en bidones. Algunas ventanas fueron selladas para evitar filtraciones, mientras que otras quedaron abiertas para que entre ventilación y luz natural.
Energía solar e Internet satelital: la casa que no depende de nada
Una de las últimas incorporaciones fue un sistema de energía solar que Pablo instaló por su cuenta. Las baterías alimentan los equipos eléctricos sin necesidad de conectarse a una red externa, y la heladera funciona a 24 voltios para gastar menos.
El motorhome también tiene Internet satelital de Starlink, un televisor inteligente para ver Netflix y calefacción a gasoil que se controla desde el celular. La idea es tener las comodidades suficientes para pasar varios días lejos de los campings.
Por ahora, Pablo y Marisa aprovechan los fines de semana para hacer recorridos cortos por la Costa Atlántica. Entre sus próximos planes está avanzar hacia el sur bonaerense y conocer destinos como Claromecó, Reta y San Antonio Este.
El sueño de ambos es vivir en el motorhome antes de jubilarse. Aunque el trabajo y la escolaridad de Luciano todavía condicionan los viajes largos, esperan que El Rutero les permita cambiar de paisaje sin renunciar a las comodidades de una casa.