Se declaró "poseída", la acuchilló y ahora pagará para siempre: la sentencia que cierra el caso que estremeció a Quimilí
¿Qué versión intentó instalar el acusado para zafar de la perpetua y por qué los jueces no le creyeron ni una palabra?
El Tribunal de Juicio Oral de Santiago del Estero dictó prisión perpetua para Hugo "Vizca" López (32) por el femicidio de su expareja, Mariana Brizuela. La pena máxima llegó casi tres años después del crimen que conmocionó a la provincia y puso fin a un juicio donde la defensa intentó instalar una versión difícil de sostener.
Los vocales Luis Eduardo Achával, Daniela Campos Nittinger y Julio Carmelo Vidal analizaron las pruebas del debate, desestimaron el relato del acusado y resolvieron la condena por homicidio calificado por la relación de pareja y en contexto de violencia de género.
La ruptura que nunca aceptó
López y Brizuela habían mantenido una relación de diez años y tenían una hija en común. En marzo de 2023, las escenas de celos y las discusiones llevaron a la joven a terminar la convivencia. Aunque la pareja se separó, ambos siguieron viviendo en el mismo terreno del barrio Cooperativas, en Quimilí, pero en habitaciones separadas.
Según las averiguaciones policiales y los testimonios de familiares, "Vizca" nunca aceptó el fin de la relación. Insistía con retomar el vínculo, chocaba una y otra vez con la negativa de Mariana y, de acuerdo con la investigación, la hostigaba, la seguía por la calle y buscaba controlar cada aspecto de su vida.
El mediodía del 8 de noviembre
El desenlace se produjo al mediodía del 8 de noviembre de 2023, cuando ambos quedaron solos en la propiedad y la hija de la pareja estaba en la escuela. La reconstrucción del caso indica que López se enteró de que su expareja estaba rehaciendo su vida sentimental. Eso desató una discusión violenta en el comedor de la casa.
En medio del enfrentamiento, el hombre atacó a Brizuela con un arma blanca y le provocó una herida mortal en la base del cuello. Después, se autolesionó en el cuello con el mismo cuchillo, en un presunto intento de suicidio, y se fue del lugar en moto hasta la guardia de la Comisaría 29.
Allí, completamente ensangrentado, pronunció una frase que heló a los policías: "Maté a mi mujer, está en la casa, la acuchillé". Fue asistido de urgencia y trasladado primero a un centro de salud local y luego al CIS Banda, donde lo operaron.
De la confesión a la "posesión"
Con el correr de los meses, la defensa intentó un giro radical. En su declaración ante el Tribunal, López cambió su confesión inicial por una coartada insólita: "No sé qué le pasó. Estaba como poseída ese día. Tomó un cuchillo blanco y me hincó en el cuello. Se lo quité, me defendí hincándola también". Con ese argumento pidió que se recalificara el hecho como legítima defensa o exceso en la misma.
La fiscal coordinadora Silvina Paz, de la Unidad de Violencia de Género e Intrafamiliar de la Capital, sostuvo la acusación de homicidio calificado por la relación de pareja y el contexto de violencia de género. Los jueces no le dieron crédito a la versión de la supuesta posesión ni al ataque previo, y aplicaron la pena máxima.
El caso tuvo además un costado que impactó en el ambiente policial: trascendió que López es medio hermano de los Ocaranza, vinculados al histórico caso Marito Salto. La sentencia cierra el expediente de un crimen que marcó a la comunidad de Quimilí.