Se encadenó otra vez en la puerta de Iosfa: su esposa con cáncer espera el tratamiento que la obra social no le da
Carlos Martínez logró que operaran a su esposa con cáncer de mama después de encadenarse frente a Iosfa. Ahora volvió a hacerlo: la quimioterapia que debía empezar el 17 de octubre sigue sin llegar y los medicamentos no aparecen.
Carlos Hugo Martínez volvió a apostarse frente a la sede de Iosfa en España al 1500, en Rosario, y se encadenó. Es su manera de exigir que su esposa, Andrea Burgos, reciba la atención que su diagnóstico de cáncer de mama requiere. La mujer fue operada el 17 de septiembre, pero todavía no pudo empezar la quimioterapia.
El reclamo no es nuevo. Martínez, suboficial retirado del Ejército Argentino que aporta a la obra social desde 1971, ya había usado la misma medida meses atrás para destrabar la cirugía. Ahora la urgencia es otra: los medicamentos para el tratamiento posterior.
Una fecha que no se cumplió
El 22 de abril, Andrea Burgos recibió el diagnóstico. Según relató su marido, el médico Richard Quiroga fue claro: había que operarla lo antes posible y fijó la intervención para el 23 de julio.
Ese día no hubo cirugía. La obra social atravesaba una crisis que había comenzado en septiembre de 2025 y el sanatorio donde debía realizarse el procedimiento les informó que la cobertura estaba cortada por falta de pagos.
Martínez empezó entonces una ronda de reclamos: llamados a Buenos Aires, pedidos a los directivos locales, sin respuestas. A finales de julio y principios de agosto se encadenó en varias oportunidades frente a la puerta de Iosfa. Recién el 20 de agosto obtuvo la aprobación del presupuesto.
Con el aval de la obra social, la operación se concretó el 17 de septiembre en el Sanatorio de la Mujer, casi 50 días después de la fecha que había fijado Quiroga. El procedimiento salió sin inconvenientes.
El postoperatorio que no arranca
Lo que sigue tampoco llegó. Andrea debía comenzar las sesiones de quimioterapia cada 21 días a partir del 17 de octubre, pero los medicamentos no aparecen.
"Mi esposa tenía que comenzar con las quimios cada 21 días el 17 de octubre, pero no tengo los medicamentos", reclamó el hombre, otra vez encadenado este martes en la puerta de la obra social.
En diálogo con LT8, Martínez dejó en claro que no piensa aflojar: "No me voy a rendir. La veo a Andrea muy deprimida, pero yo no me voy a rendir". Y agregó: "No le debo nada a nadie en la obra social".
Una crisis que afecta a miles
El caso de los Martínez no es aislado. En Rosario hay alrededor de 3700 afiliados a Iosfa que quedaron sin cobertura médica. Se trata de efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, además de trabajadores del Estado y docentes del Liceo Aeronáutico Militar (LAM) de Funes.
La situación se agravó con la decisión del gobierno nacional de traspasar a los efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval a la prepaga Medicus. Con esa medida, Iosfa perdió un 45% de sus afiliados, pero conservó la deuda que había acumulado por las prestaciones utilizadas por las fuerzas de seguridad.
El recorte de servicios tiene consecuencias concretas: suspensión de operaciones cardíacas, tratamientos de quimioterapia y atención de urgencia. "Una compañera tuvo que llevar a su hijo al médico por una apendicitis luego del fin de prestaciones y le facturaron 7.300 dólares porque es toda atención particular", había contado Alejandro Sortino, referente de ATE en Iosfa, a La Capital.