Se entrena en Paraná, juega sóftbol y ahora lo llamaron los Leoncitos Sub-19
Su papá le había dicho que tenía chances, pero él no lo tenía entre sus planes. El mensaje que llegó al grupo de la selección lo dejó sin palabras y ahora viaja a Mendoza.
Joaquín Vich, jugador de Talleres de Paraná, fue convocado a la concentración de la Selección Argentina masculina de hockey sobre césped Sub-19 que se hará en Mendoza. El llamado lo tomó por sorpresa y lo contó todo a Elonce: los entrenamientos, la rutina con dos deportes y el papel de su padre.
La cita será del 30 de noviembre al 3 de diciembre y la organiza la Confederación Argentina de Hockey. Serán 22 jugadores los que se sumen al trabajo del seleccionado, con la mira puesta en sostener el proceso durante 2027.
“Es un orgullo tremendo estar en esta instancia porque siento que hice todo lo que pude para llegar. Me entrené mucho y estoy muy feliz por lo que logré y por lo que estoy logrando ahora”, dijo el deportista del Club Atlético Talleres.
Cómo será la concentración en Mendoza
Durante esos días, los convocados compartirán entrenamientos y evaluaciones bajo la supervisión del cuerpo técnico nacional. Según detalló Vich, el grupo se alojará en el Club Alemán y las prácticas se harán en el estadio de Godoy Cruz.
“Creo que esto me aporta, más que nada, experiencia. Al seguir estando puedo medirme y mejorar con otros chicos”, señaló sobre lo que espera de la convocatoria.
Se trata de la última concentración del año para los Leoncitos Sub-19. Los 22 citados seguirán dentro del proceso de preparación el año próximo, una vez que egresen los jugadores que terminaron su etapa en la categoría.
“La idea es mantenerme en este nivel y seguir en las concentraciones”, afirmó.
Disciplina y el consejo de su padre
Al repasar cómo llegó hasta acá, Vich puso el acento en la constancia. Y recordó a quien lo acompaña todos los días: su papá, que además es su entrenador.
“Mi viejo siempre me decía que entrenara, que era lo único que podía hacer para mejorar. No iba a venir alguien con una varita mágica. Hay que entrenar, ir al gimnasio, comer bien y tener mucha disciplina”, contó.
El hockey no es su único deporte: también integra equipos de sóftbol, al que le dedica buena parte de su tiempo.
Una semana repartida entre dos deportes
La rutina de Vich gira casi por completo alrededor de los entrenamientos. Los lunes hace gimnasio y práctica de sóftbol. Los martes combina la preparación física de sóftbol con hockey por la noche. Los miércoles tiene entrenamiento de la selección de sóftbol, prácticas en su club y actividades con la primera división de hockey. Los jueves vuelve al gimnasio y los viernes retoma la doble carga de sóftbol y hockey.
“Al hacer dos deportes hay que tener una buena organización de los tiempos por la escuela, el sóftbol y el hockey. También me dijeron que tengo que descansar un poco más, pero a mí me gusta hacer las dos cosas y las disfruto mucho”, relató.
Lejos de quejarse, asegura que disfruta cada entrenamiento y que el respaldo de sus afectos es clave.
“Es lo que me gusta y lo disfruto mucho. Estoy con mis amigos y mi familia, que también está muy metida en el hockey”, destacó.
El mensaje que no esperaba
La noticia lo tomó desprevenido. Su padre le había dicho que tenía chances de estar, pero él no lo tenía entre sus planes inmediatos.
La confirmación llegó por un mensaje que uno de los entrenadores envió al grupo de jugadores. “Mi viejo me había dicho que tranquilamente podía estar. De repente, mandó un mensaje al grupo de la selección, lo leí y me sorprendí mucho porque no tenía ni idea”, recordó.
Poco después llegaron los llamados de sus padres, que compartieron la alegría. “Me llamó mi papá y también mi mamá. Fue una sorpresa muy grande y había mucha felicidad en ese momento”, contó.
El respaldo de la familia y el esfuerzo de viajar
Vich subrayó el rol de su padre, que además de acompañarlo como familiar lo sigue de cerca en su formación deportiva. “Mi viejo es mi entrenador, así que me ayuda mucho. Me tiene un seguimiento muy cercano”, explicó.
También se refirió al esfuerzo económico que implica sumarse a estas concentraciones: la familia deberá costear el traslado a Mendoza, mientras que la alimentación y el alojamiento durante la actividad quedan a cargo de la organización.
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