Se fue a México con un saxo y volvió contando lo que nadie le dijo antes de viajar

Paulo Mundani se subió a un avión con su saxo y 18 meses después volvió contando lo que aprendió en el Caribe mexicano. Pero hay un detalle de su historia que casi nadie espera: lo que le costó la música.

· 4 min de lectura
Se fue a México con un saxo y volvió contando lo que nadie le dijo antes de viajar
Se fue a México con un saxo y volvió contando lo que nadie le dijo antes de viajar

El saxofonista Paulo Mundani pasó por los estudios de Elonce, tocó en vivo y repasó los 18 meses que vivió en el Caribe mexicano, donde se ganó la vida tocando en bares, hoteles y casamientos. También contó cómo arrancó con el instrumento, cuánto le costó y cuál es el próximo destino que tiene en la mira.

El músico llegó a México en diciembre de 2024 con la idea de probar suerte como solista. Empezó en un bar pequeño y, con el correr de los meses, se metió en el circuito de hoteles y eventos privados.

Hoy está de vuelta en Paraná, sigue con sus presentaciones y aguarda la chance de sumar una experiencia nueva: trabajar a bordo de un crucero.

“Estoy esperando que me salga un contrato, viendo para dónde rumbeo. Quiero hacer una última aventura y después volver acá, echar raíces”, le dijo al programa.

Callejeros, una tía y un saxo a los 17

Mundani ubicó el origen de todo en su adolescencia. “Cuando era adolescente me gustaba mucho Callejeros. Sentía que el saxo tenía un sonido bastante particular, que le daba algo distinto a la música. Entonces dije que me gustaría tocarlo”, recordó.

Una tía que había estudiado el instrumento le pasó el dato de un profesor particular. Así empezó: tomó sus primeras clases a los 17 años y más adelante pudo comprar su primer saxo.

Después vinieron distintas bandas, hasta que se decidió por la carrera solista. “En diciembre de 2024 me fui para México y ahí arranqué con mi carrera solista. Hoy en día es lo que más me gusta hacer”, afirmó.

“A mí la música me costó muchísimo”

Uno de los puntos que más llamó la atención de la entrevista fue cuando el saxofonista aclaró que nunca se sintió un talento natural. Todo lo contrario.

“Soy una persona a la que le costó muchísimo todo lo que es la música. Siempre me cuesta. En las bandas veía gente muy talentosa que llegaba sin haber estudiado demasiado los temas, mientras yo había estado dos horas practicando para que me salieran bien”, confesó.

De ahí sale su consejo, que repite cada vez que puede: la constancia vale más que la facilidad.

“Yo le digo a todo el mundo que cualquier persona que tenga 40 minutos todos los días puede tocarlo tranquilamente. Durante seis meses, 40 minutos al día, que es algo que se te pasa mirando el teléfono”, explicó.

Y agregó: “Hay que hacerlo metódicamente, por lo menos los primeros seis meses o el primer año, todos los días”.

De un barcito de la Quinta Avenida a los hoteles

El desembarco laboral en México tuvo algo de improvisación y mucho de insistencia. Mundani contó que caminaba por la zona hasta encontrar un lugar donde lo dejaran tocar.

“Arranqué trabajando en un barcito. Pasé por la Quinta Avenida, que es como la peatonal de acá, y dije: ‘Yo quiero venir a tocar acá’. Al otro día fui, pregunté y empecé”, relató.

En ese bar llegó a tocar cinco veces por semana. Con el tiempo empezó a reemplazar a otros músicos en hoteles, lo que le abrió la puerta a más trabajos.

“Cuando entrás en el circuito hotelero está bueno. Ni hablar de las bodas, aunque también tienen sus partes lindas y sus dificultades”, señaló.

Música movida, música tranquila y DJs

Durante la visita al programa, el saxofonista mostró que se adapta a distintos estilos. “Hago música movida, música más tranquila. También toco con DJs”, contó antes de otra interpretación en vivo.

Esa versatilidad le sirvió para moverse entre públicos y escenarios muy distintos, desde bares chicos hasta fiestas privadas.

También se refirió al clima del Caribe, que le tocó aguantar en cada show: “Estuve viviendo un año y medio allá. Es como estar en Paraná en enero, pero todo el tiempo. Bastante húmedo”, describió.

El crucero y la vuelta a la autoescuela

Mundani tiene claro que México fue una etapa, pero no la última. Su objetivo pendiente es trabajar como músico en un crucero, y por eso espera la confirmación de un contrato antes de instalarse definitivamente en Paraná.

El regreso también incluye retomar algo que hacía antes de viajar: “Yo daba clases de manejo. Mi idea es irme y, una vez que vuelva, instalar de nuevo mi autoescuela”, explicó.

Mientras tanto, sigue con sus shows en Paraná y participando de eventos para no frenar. El saxofonista está disponible para casamientos, celebraciones y otras actividades; quienes quieran contactarlo pueden escribirle por Instagram a @paulo_mundani.

Más para leer

Paraná se llena de danza: 15 propuestas suben al Anfiteatro y hay funciones que no esperabas
Espectáculo
Una paranaense ganó el premio Juan L. Ortiz, pero lo que escondía su cajón la sorprendió a ella
Espectáculo
Emanuel Noir vuelve a su ciudad a cantar el Himno: el detalle que lo conecta con 1983
Espectáculo
45 años de Los Entrerrianos: la sorpresa que preparan para las bailarinas y nadie puede ver
Espectáculo
El himno de Concepción del Uruguay vuelve a sonar como en 1983: quién lo cantará en el desfile
Espectáculo
Paraná abre tres seminarios de danza gratis: quiénes dan las clases y dónde anotarse
Espectáculo