Se fue de La Pampa perseguido y triunfó en España: la despedida de "Juancito" Quevedo
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Se fue de La Pampa perseguido y triunfó en España: la despedida de "Juancito" Quevedo

Guitarrero, cantor y pampeano de Lonquimay, armó una dupla que lo llevó a los escenarios de Madrid. Lo que lo había empujado a cruzar el océano, en cambio, no fue la música.

El pampeano Juan Quevedo, al que todos conocían como "Juancito", murió en España a los 88 años. Quienes lo trataron lo recuerdan por su guitarra y su voz, pero también por la calidez con la que se ganaba el afecto de la gente.

Había nacido en Lonquimay. Él mismo se presentó así en una entrevista con LA ARENA en febrero de 2014: "Soy hijo de Juan Quevedo, cordillerano y con sangre india, y mi madre era Matilde Warner, entrerriana de descendencia alemana. Éramos 10 hermanos de la misma madre, 8 de apellido Campo y una hermana y yo Quevedo".

Cursó los primeros años de la primaria en su pueblo, aunque lo echaron y tuvo que terminarla en La Gloria. A los 15 se instaló en Santa Rosa, sin cortar el lazo con Lonquimay: volvía seguido, sobre todo para las fiestas de fin de año, y después del brindis salía a hacer serenatas por las calles.

De "El Pampeano" a los escenarios grandes

En su juventud se hacía llamar "El Pampeano" y se destacaba con la guitarra y el canto entre sus pares. Ganó concursos musicales en el Teatro Español, llegó a las finales de un certamen en el Teatro San Martín de Buenos Aires y se impuso en la Fiesta del Trigo, donde el premio era un contrato de dos meses para actuar en Radio Splendid.

Compartió escenario con figuras como Horacio Guarany, con quien hizo giras por el Norte y la Patagonia argentina, además de Luis Landriscina y Rafael Amor, entre otros.

El oficio de guitarrero lo aprendió escuchando a su padre y en las campañas de esquila, donde siempre aparecía alguien dispuesto a tocar y cantar. Su primera actuación fue en Uriburu, junto a un grupo de amigos que lo acompañaron arriba del escenario.

La dupla con Morales y el exilio

Más tarde formó una dupla entrañable con su amigo Roberto Morales y juntos partieron a España; Morales después se radicó en Austria.

La dictadura cívico-militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 lo empujó al exilio porque su vida corría riesgo. Eligió España, puntualmente Pontevedra, donde conoció a su pareja, Diana María. Sus dos hijos, Sandra y Gabriel, nacieron en Argentina y le dieron varios nietos.

El éxito en la península llegó rápido. A poco de llegar a Madrid, él y Morales fueron contratados en La Peña 3, uno de los locales más reconocidos de la capital española por entonces. A los seis meses empezaron a recibir ofertas laborales de distintos lugares.

La nostalgia de la llanura

Cada tanto volvía a Santa Rosa para ver a amigos y familiares. Siempre lo recibían con reuniones y fiestas para demostrarle el cariño mutuo.

"Tengo nostalgias de mis llanuras, de mi cielo estrellado, de ver paisanos a caballo, de la sombra de los caldenales, de ir por las noches de luna siendo niño a peludear con mi perro, de fogonear con la guitarra junto a la esquiladora de mi hermano Oscar... Muchas cosas añoro, pero la más importante es verme junto a mis padres y mis hermanos. Todos partieron, y me quedé solo... y lejos", contó en aquella nota de 2014.

Ahora Juancito también partió, para reencontrarse con los suyos.

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