Se golpeó la cabeza en Rusia, la operaron y hoy vuelve a saltar: la historia de la clavadista argentina que se niega a rendirse
La clavadista argentina sufrió un golpe en la cabeza en Rusia, la operaron y sus padres temieron que no volviera a competir. Hoy, en los Juegos Suramericanos, sigue saltando y dejó una frase que lo explica todo.
Auka Sosa tiene 22 años y representa a la Argentina en los Juegos Suramericanos, pero su camino en el deporte está lejos de ser convencional. Sufrió una lesión grave en la cabeza durante una competencia en Rusia que derivó en una operación, y aun así encontró la manera de volver a saltar.
“En Rusia tuve una lesión muy fea. Igualmente no es normal una lesión así en salto”, recuerda la clavadista, que compite en la disciplina Trampolín Sincronizado de tres metros, ya que en la rama femenina no hay clavados de 10 metros.
El golpe no solo dejó secuelas físicas: también instaló el miedo en su entorno. Después de la operación, sus padres temieron que volviera a competir. Ella no dudó: “Quería saltar para sacarme los fantasmas”.
El regreso y la prueba pendiente
Su objetivo era claro: “Lo único que quería era volver a saltar en 10 metros”. Sin embargo, en estos Juegos la prueba de 10 metros fue cancelada, por lo que Sosa no pudo cumplir ese sueño en el certamen. Aun así, no dejó de practicar.
“Está bueno venir acá, aunque no hagas la prueba de 10 metros, aprovechas las piletas y ganás visibilidad”, asegura la atleta, que también reconoce las limitaciones del deporte en el país: “Es muy difícil conseguir buena estructura en este deporte porque somos pocas clavadistas en el país”.
La disciplina exige precisión y memoria muscular, porque “cada mínima falla es un impacto duro para el cuerpo”, según explica Sosa, que conoce de primera mano las consecuencias de un error.
Estudio, trabajo y entrenamiento: el triple desafío
La vida de Sosa va mucho más allá del deporte. Estudia medicina y ya cursa el tercer año. Además, trabaja los fines de semana a la noche en un complejo de salones y durante la semana lleva adelante un emprendimiento de venta de cookies sin gluten.
“Entreno doble turno, tengo dos trabajos y estudio. Es bastante movida mi semana, ja”, cuenta. Y explica que su realidad es la de muchos atletas: “Cuando uno sale del secundario, tiene que trabajar para poder pagar el entreno, los suplementos, las comidas”.
El orgullo de representar al país
A pesar de las dificultades, Sosa no baja los brazos. “Si bien me ofrecieron muchas cosas para representar a otros países, yo a mi Argentina no la cambio por nada”, remarca orgullosa.
“Acá es todo no tenemos: no tenemos gimnasio, no tenemos pileta, no tenemos estructura; eso es un poco frustrante, y aún así tenemos saltos a gran nivel sudamericano”, agrega.
Su historia es la de una atleta que, pese a las adversidades, elige seguir representando a la Argentina y buscar su lugar en el alto rendimiento.