Se hizo pasar por un compañero de trabajo y pidió plata por WhatsApp: era un preso desde otra provincia
Un vecino de Rawson recibió mensajes de un supuesto compañero de trabajo que le pedía plata. Hizo las transferencias, pero el pedido venía de un lugar impensado: una cárcel a más de mil kilómetros.
Un vecino de Rawson y su esposa creyeron que le prestaban dinero a un compañero de trabajo. En realidad, del otro lado del WhatsApp estaba Oscar Zelaya, un hombre preso en una cárcel de la provincia de Buenos Aires desde 2021, que así consiguió que le transfirieran casi $90.000.
La investigación la llevó adelante la Unidad Especializada en Cibercrimen y Ciberdelito y cerró este lunes con un juicio abreviado en el que el acusado reconoció su culpabilidad. La pena acordada, a pedido del fiscal general Fernando Rivarola, fue de dos meses de prisión de efectivo cumplimiento.
Cómo armó el engaño
Según la pesquisa, el 1 de agosto de 2024 Zelaya se hizo pasar por un compañero de trabajo de la víctima, identificada como O.C., y le mandó mensajes de WhatsApp para pedirle dinero en calidad de préstamo.
El fiscal general Rivarola señaló que el acusado aprovechó “las deficiencias del control carcelario” para concretar la maniobra desde su lugar de detención.
Con la excusa del préstamo se coordinaron tres transferencias bancarias: $43.700, $36.000 y $10.000. El total llegó a $89.700. El dinero fue a parar a una cuenta de un banco bonaerense que pertenecía a la pareja de Zelaya, quien después reenvió los fondos a una cuenta del propio imputado.
La pena y el peso de sus antecedentes
Zelaya ya cumple una condena de siete años de prisión por robo agravado por el uso de armas y tenencia ilegal de arma de uso civil, delitos por los que fue sentenciado en 2021. Desde entonces está privado de su libertad y, al momento de la estafa en Chubut, estaba alojado en la Unidad 36 del Servicio Penitenciario Federal, en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires. Ese antecedente fue tenido en cuenta al fijar la nueva pena.
La víctima aceptó que el caso se resolviera mediante la figura del “juicio abreviado”, aunque decidió no asistir a la audiencia. Zelaya, representado por el defensor Pablo Sánchez, también dio su conformidad con el procedimiento. Ante la jueza de garantías Eve Ponce, reconoció haber cometido el hecho y aceptó la pena acordada.
La condena dictada en Rawson será remitida al juzgado de la provincia de Buenos Aires que ya lo había sentenciado, con el objetivo de unificar ambas penas y aplicar las consecuencias legales que correspondan.