Se hizo viral explicando qué es ser tomboy, pero su historia arranca con un infierno en la escuela
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Se hizo viral explicando qué es ser tomboy, pero su historia arranca con un infierno en la escuela

Soraya Marconi tenía claro su sueño desde nena, pero la escuela se lo hizo imposible. Años después, un video suyo explicando qué es ser tomboy la volvió viral y ahora prepara su primer lanzamiento. Lo que contó sobre las burlas que sufrió.

Soraya Marconi tiene 36 años, es de Moreno y desde chica supo que quería ser cantante. Lo que no sabía era todo lo que iba a tener que atravesar antes de llegar. Su video explicando qué significa ser tomboy la volvió conocida en las redes, y en diciembre lanzará su primera canción. Pero el camino hasta acá incluyó bullying, peleas y casi una década trabajando en el ferrocarril.

“Ya desde chica sabía que quería ser cantante. No es que dije: ‘Mirá, quiero estudiar esto o lo otro’. No se me cruzó. Siempre tuve bien en claro lo que quería y dije: ‘Bueno, voy a ir hacia eso’. Sea ahora, sea mañana o cuando sea”, cuenta a TN.

Ese “cuando sea” llegó de grande. Hoy le pone el cuerpo a un proyecto musical que nació en las redes y que se viralizó con un video en el que explicaba qué es ser tomboy. En diciembre tendrá su primer lanzamiento.

“Querés algo, laburá”

Soraya prefiere resguardar a su familia y no hablar demasiado de ella. Apenas cuenta que en su casa “no son del palo” de la música y que la vocación fue siempre suya. Lo que sí recuerda con precisión es la regla que le enseñaron de chica, la que todavía la ordena.

“Mi familia siempre se ganó las cosas sola, entonces eso fue lo que me inculcaron a mí. ¿Querés una zapatilla? Laburá, comprátela. ¿Querés salir adelante? Laburá. ¿Querés hacer música? Listo. Si querés algo, tenés que arremangarte y salir a la cancha sola. No depender de nadie”, dice.

Hizo algunas clases de canto de chica, pero no pudo sostenerlas. “Hace 20 años no tenías las herramientas que tenés hoy. Hoy un pibe agarra el celular, mira un tutorial en YouTube y aprende a cantar, hace un beat, hace de todo. En ese momento podías ir a un profesor, pero era una cuestión de contar con el dinero, de ver si tu familia lo bancaba. No era tan fácil”.

Mientras tanto, soñaba mirando a Erreway. “Los miraba y decía: ‘Ojalá algún día sea como ellos’”. Escuchaba de todo: pop, electrónica, cumbia villera. “En ese entonces no había reggaetón, entonces era 100% cumbia o pop. Me iba a un boliche gay y capaz escuchaba Madonna, y hoy no escucho Madonna ni en pedo”, se ríe. “Uno va cambiando con el tiempo”, asegura.

Del ferrocarril a la música

Terminó el secundario y salió a trabajar. Tuvo varios empleos, “lo que se podía ir haciendo”, hasta que entró al ferrocarril como guarda. Estuvo casi diez años. “Lo llevaba bastante bien. El ambiente no era malo, estaba bastante bueno”, recuerda.

Hoy hace trabajos de marketing para sostenerse, pero la apuesta es otra. “Mi proyecto está 100% abocado a la música”, dice. Todavía no vive de los shows: por ahora trabaja en los contenidos y en las redes, con la mira puesta en dar el salto. “Creo que no hay edad, no hay límite. No hay nada que te impida lograr tu sueño. Es una cuestión de decisión: decís ‘quiero esto’ y es trabajar, trabajar y apuntar a lo que creés”.

Qué es ser tomboy

El video que la hizo conocida fue, justamente, una explicación. Y Soraya la repite con paciencia, porque sabe que la confusión es frecuente: “Tomboy es una chica masculina. Una chica que se viste con ropa holgada, con ropa más masculina. Es una vestimenta, independientemente de lo que a vos te guste”.

La aclaración que más le importa es la que separa la ropa del deseo. “A mí me gustan las mujeres, sí. Pero hay personas que se visten como tomboy y no les gustan las mujeres. Hay muchas mujeres que se visten así o que tienen energía masculina y están con hombres”, explica. “La gente se confunde y te dice: ‘Che, ¿vos querés ser hombre?’. Que yo me vista de hombre y que me guste una mujer no quiere decir que quiera ser hombre. No tiene nada que ver una cosa con la otra”.

Para ella, ser tomboy se resume en algo simple: “Vestirte como a vos te gusta y ser libre con lo que querés ser. Punto”. No siempre se vio así. En la adolescencia probó de todo: ropa más femenina, el estilo de las chicas skater, pantalón ancho y remera ajustada. “Tuve mis épocas. Me fui vistiendo a medida de cómo me iba sintiendo”, dice. También estuvo con hombres: “Vas haciendo lo que sentís y lo que tenés ganas. No andás con un libro de reglas”.

“A esa edad me quería morir”

El colegio fue la parte más dura. Y Soraya aclara que no era por la ropa: en ese entonces todavía no se vestía así. Era por su sexualidad. “La gente te pregunta: ‘¿Sos lesbiana? ¿Sos gay?’. Si sabían que te gustaba tal cosa, ya eras así”, sostiene.

Las burlas se volvieron rutina. “Lo padecí. Burlas, peleas en la escuela, que se te rían. Terminar a las trompadas con mis compañeras, con mis compañeros”, enumera. Ella intentaba no meterse con nadie, pero eso no alcanzaba: “Cuando vos no sos igual que la manada, ahí es donde viene el problema. La manada quiere que seas igual. Y cuando pensás o te mostrás diferente, empieza el bullying, la burla, las peleas”.

Hoy lo cuenta con algo de risa, pero en ese momento no había nada gracioso. “A esa edad me quería morir. Me sentía frustrada, lloraba, me ponía mal. Le decía a mis padres que no quería ir más a la escuela, y era justamente porque me pesaba todo esto”, asegura. Cambió de colegio muchas veces: “300.000”, exagera.

Con los años entendió que aquello no terminaba con el secundario. “Antes pensaba que esto te pasaba solamente cuando tenés 12 años y vas a la escuela. Y cuando abrís las redes te das cuenta de que la gente adulta sigue siendo inmadura, porque se sigue metiendo en la vida de los demás”.

El odio en las redes

Los comentarios agresivos llegan, como a casi todos los que se exponen. Al principio le dolían. Ya no. “Creo que me curtí. Ya no le doy bola. A veces ni lo leo, lo paso de largo”, cuenta. “Vos primero pensás: ‘Esto es contra mí’. Después ves que le comentan al otro, y al otro, y al otro. Y te das cuenta de que la gente ya está mal”, insiste.

Soraya está concentrada en el lanzamiento de “Tomboy”, el tema que le da nombre a todo lo que quiere mostrar, previsto para diciembre. Detrás viene un año ya planificado de canciones y, si todo sale bien, de shows. Se define como “la nueva referente del RKT”.

En sus letras tira frases que parecen hechas para picar, para provocar. Pero, dice, debajo hay un mensaje: “A una mujer le puede gustar otra mujer. O quizás vos pensás que algo es de determinada forma y en realidad es lo que le gusta al otro. Uno lo va tirando en pequeñas palabritas en las canciones, pero todo hace a ese mensaje: al fin y al cabo, acá nadie tiene comprada ninguna etiqueta”.

Soraya no busca la aprobación de nadie: “Si a la gente le gusta y te acompaña, genial. Y si no, que se la aguante. No estamos acá para pedir permiso ni para preguntarle a la sociedad si le gusta o no le gusta lo que uno quiere hacer”.

La chica de Moreno que soñaba con Erreway ya eligió el camino. Esta vez, dice, sin esperar a que sea el momento. “Hago música porque amo la música. Y si con eso se pueden cambiar un poco las cosas, que se cambien”, completa.

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