Se juntaron a crear videojuegos en Bariloche y uno terminó vendiendo en Rusia
Un médico de Bariloche creó un videojuego para enseñar bioética. Lo tradujo con ayuda de un colega y lo que pasó después lo sorprendió: hoy ya armó un equipo de cuatro personas para su próximo proyecto.
El Festival Audiovisual de Bariloche (FAB) sumó por primera vez una sede dedicada al gaming: el Patagonia Game Summit, que reunió a más de 100 personas en el Puerto San Carlos. Hubo muestra de 15 juegos desarrollados en la Patagonia, rondas de negocios y talleres. Llegaron creadores de Tierra del Fuego, La Pampa, Tucumán y Buenos Aires.
«Nos sumamos a las mesas de negocios del FAB creando mesas específicas de videojuegos», contó Daft Rebel, artista visual fueguino que integra la organización del encuentro. Para él, se trata de «un evento muy importante para los desarrolladores independientes de todo el país». Acompañaron la agencia rionegrina de economía del conocimiento y firmas privadas como Sureksu, de Córdoba, y Harmony.
El Summit es una evolución del Patagonia Game Jam, donde programadores y artistas visuales crean juegos a partir de charlas con científicos invitados. Este año se inscribieron 185 personas y salieron 37 videojuegos.
Un mercado de 87 millones de dólares
Según el último informe de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentinos (ADVA), la industria local alcanzó los 87 millones de dólares, con más de 1400 profesionales en actividad. El 55% son micro empresas de hasta 7 empleados. El rol más frecuente es el de programador o artista 3D.
El negocio fuerte está en la exportación: las pymes venden el 70% de su producto en Estados Unidos y Canadá, mientras que las micro empresas reparten sus ventas entre ese mercado (66%) y el nacional (33%).
«El talento está, faltan políticas públicas de fomento para la industria», señaló Sebastián Buratto, fundador de TVC Games, una cooperativa tucumana. Entre sus desarrollos está En el nombre de la Ley, un juego educativo hecho para la Legislatura provincial que convierte a los legisladores en personajes y su trabajo en desafío. Se usará en escuelas secundarias para dinamizar educación cívica. Llevó casi un año de desarrollo y 16 personas asalariadas.
«Los desarrolladores independientes en Argentina tenemos la creatividad y todo el potencial para trabajar a nivel nacional o internacional. Para las empresas de afuera, nuestro sueldo es barato», agregó Buratto, que hace ocho años dejó su trabajo y hoy se dedica por completo a los videojuegos. «Desde los 6 años juego videojuegos, es mi pasión», dijo, y sostuvo que «el cooperativismo es la mejor forma de trabajar en la industria del gaming».
De la medicina al gaming
Axel Echegoyenberri es médico y desarrollador. Creció en Ushuaia, estudió en la Universidad Nacional de Córdoba y vive en Bariloche. Creó Dilema para «fomentar la práctica médica a través de los videojuegos»: un «simulador de bioética, con variantes legales y situaciones que se dan en la atención clínica y el trabajo en medicina en general». Se juega con mouse y apunta a estudiantes de medicina de todo el mundo.
«Con ayuda de un médico, lo traduje y tuvo un gran éxito de ventas en Rusia», contó. En el primer mes en Steam recaudó más de mil dólares y ya juntó la inversión para formar un equipo de cuatro personas (guionista, programadora y dos modeladores 3D) con el que desarrolla otro simulador, también médico y educativo, que enseñará por ejemplo a hacer RCP. «Para Navidad queremos tener publicado el trailer», adelantó.
Talento de la región
Sandro Wainmaier estudió licenciatura en sistemas en Viedma, en la Universidad Nacional de Río Negro, y hoy vive en Bariloche. Su juego La luz mala, expuesto en el Summit, recrea la vida en el campo de la Línea Sur y la famosa leyenda. Además de sus propios productos, trabaja para un estudio que exporta servicios de desarrollo a clientes de todo el mundo.
«La industria de los videojuegos es multidisciplinaria y abierta a todo tipo de talentos», afirmó. Artistas visuales, modeladores 3D, editores de imagen y sonido, programadores, guionistas y gente de ventas y negocios son necesarios para que un juego funcione. «Muchas empresas han empezado en Argentina y fueron compradas por compañías del exterior», apuntó.
Desde Lago Puelo, Bárbara Discord también produce y crea juegos. «Me gusta producir siempre en equipo, salen productos más sólidos y atractivos», relató la licenciada en diseño audiovisual de la UNRN, hoy docente de diseño de videojuegos. Encuentra en la actividad «un espacio en el que siento que puedo desarrollar mi lado creativo» y destaca que «conocés gente de otros países, es una actividad muy social».
