Muchos creen que es cosa de la edad y le restan importancia. La rigidez al despertar y un anillo que ya no entra pueden ser la primera pista de una enfermedad que también aparece entre los 20 y los 40.
La artritis reumatoidea es una de esas enfermedades que avanza en silencio. Se trata de una patología autoinmune crónica que ataca las articulaciones y que, si no se trata a tiempo, deja secuelas permanentes y complica hasta los gestos más simples del día a día.
La reumatóloga Verónica Sandoval (M.P. 3507) pasó por Arriba Jujuy y detalló cómo reconocer las primeras señales, a qué edades aparece y por qué consultar temprano cambia el pronóstico.
Un sistema de defensas que se equivoca de blanco
En condiciones normales, el sistema inmunológico defiende al cuerpo de infecciones y enfermedades. En la artritis reumatoidea, en cambio, confunde los tejidos de las articulaciones con un enemigo y los ataca. El resultado es una inflamación que no se va y que, con los años, lesiona las articulaciones y limita el movimiento.
Según explicó Sandoval, el daño puede instalarse tanto en las articulaciones pequeñas —las manos son las más afectadas— como en las grandes: rodillas, tobillos y hombros también pueden comprometerse.
La especialista aclaró que en su aparición intervienen factores genéticos, ambientales e inmunológicos, aunque no existe una causa única identificada. El estrés, por ejemplo, puede incidir en los síntomas o en cómo evoluciona la enfermedad en algunas personas, pero no está comprobado que por sí solo la desencadene.
Las señales que conviene mirar de cerca
El problema más frecuente, según la médica, es que la gente se acostumbra al dolor y posterga la consulta. En Jujuy esa situación se ve seguido: muchos pacientes llegan al consultorio cuando la enfermedad ya les complica los movimientos.
¿Qué debería encender la alarma? La rigidez al levantarse, la sensación de entumecimiento en las manos, los nudillos hinchados y el dolor que persiste en distintas articulaciones.
Sandoval propuso un ejercicio simple para detectar cambios: comparar las dos manos. Si un anillo que antes entraba sin esfuerzo ahora no pasa, o si cuesta peinarse, lavarse los dientes o hacer movimientos de todos los días, es momento de una evaluación.
No es solo cosa de adultos mayores
Existe una idea instalada de que la artritis reumatoidea aparece en la vejez, pero la realidad es otra. La especialista señaló que se diagnostica con frecuencia entre los 20 y los 40 años, durante la adultez joven, aunque también puede manifestarse en otras etapas de la vida.
En niños y adolescentes existen otras formas de artritis inflamatoria, como la artritis idiopática juvenil, que necesitan una evaluación y un tratamiento propios. Sandoval advirtió que ciertos dolores articulares en los chicos suelen confundirse con las molestias del crecimiento, por lo que ante inflamación, rigidez o dolor que no cede conviene una consulta médica para saber de qué se trata.
¿Se puede curar?
La respuesta de la reumatóloga es clara: hoy no existe una cura definitiva. Sin embargo, hay tratamientos que controlan la inflamación, alivian los síntomas y reducen el riesgo de daño en las articulaciones.
Esos medicamentos actúan sobre los mecanismos inflamatorios que provocan las lesiones y permiten que los pacientes sostengan una buena calidad de vida, incluso con períodos prolongados de remisión.
El factor tiempo es decisivo. Cuanto antes se arranca el tratamiento, más chances hay de evitar deformaciones y conservar la movilidad. Cuando las lesiones articulares ya están avanzadas, algunos daños se vuelven irreversibles.
Cigarrillo, estrés y hábitos que pesan
Durante la entrevista, Sandoval también se refirió a las costumbres cotidianas. Evitar el cigarrillo es clave: el tabaquismo es uno de los factores de riesgo conocidos de la artritis reumatoidea y puede empeorar su evolución. A eso se suma una alimentación equilibrada y la atención al bienestar emocional.
La médica mencionó que algunas personas notan el inicio o el agravamiento de los síntomas después de etapas de estrés, infecciones o cambios vinculados al embarazo y el posparto. Aun así, aclaró que esas situaciones no provocan necesariamente la enfermedad, cuyo origen es multifactorial.
El riesgo de automedicarse y postergar la consulta
Sandoval hizo hincapié en un grupo particular: quienes siguen trabajando pese a los dolores persistentes, muchas veces por razones económicas o porque creen que se trata de molestias pasajeras.
La especialista advirtió que tomar analgésicos una y otra vez o consultar solo en una guardia puede demorar la evaluación especializada. Detectar la enfermedad requiere una valoración médica que puede incluir examen físico, análisis de sangre y estudios por imágenes.
Reconocer los síntomas en las primeras etapas, insistió, marca una diferencia importante en la evolución de cada paciente. Su pedido final fue concreto: prestar atención a lo que el cuerpo avisa y no acostumbrarse a convivir con el dolor.
Quienes necesiten una consulta pueden saber que Sandoval atiende de lunes a viernes en la Clínica del Rosario, en Jujuy. Los turnos se solicitan al 388 314638.
La especialista remarcó que el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son fundamentales para prevenir complicaciones, conservar la movilidad y mejorar la calidad de vida de las personas con artritis reumatoidea.