Se movían como fantasmas en Tucumán: el detalle que los delató y el negocio que cerraban en 36 horas
Si tenés una camioneta, esto te toca de cerca: la banda que desbarataron en Tucumán elegía los vehículos en la calle y los sacaba del país en tiempo récord. Lo que encontraron en los allanamientos explica por qué el negocio funcionaba tan rápido.
Una investigación judicial desbarató una organización integrada por personas de Tucumán y Córdoba que, según la pesquisa, robaba camionetas estacionadas en la vía pública y las trasladaba hasta el norte salteño para ingresarlas ilegalmente a Bolivia. El circuito completo podía concretarse en menos de 36 horas.
La causa se inició en marzo, después del robo de una Toyota Hilux y una Toyota SW4 que estaban estacionadas en distintos puntos de barrio Sur. La fiscal Alejandra Navarro tomó intervención y ordenó las primeras medidas. En esos días, los investigadores chocaron con un problema central: los vehículos no aparecían.
Con el avance de las tareas de la ex Brigada de Investigaciones y del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), la pesquisa estableció que los autores formarían parte de un grupo organizado, con integrantes tucumanos y cordobeses y funciones repartidas.
Cómo operaba la banda
El mecanismo, de acuerdo con el expediente, arrancaba con la búsqueda de camionetas que quedaban estacionadas en la vía pública y podían ser sustraídas. Una vez identificados los vehículos, los sospechosos tucumanos alertaban a sus presuntos contactos cordobeses.
Los acusados procedentes de Córdoba viajaban a Tucumán un día antes de los robos y eran alojados por miembros locales de la organización. Siempre según la investigación, utilizaban tecnología especializada para abrir las camionetas, encenderlas y llevarlas hasta un escondite previamente acordado. Después regresaban a Córdoba.
La siguiente etapa quedaba a cargo de los integrantes tucumanos: trasladaban los vehículos hasta Pichanal, Salta, una localidad situada a poca distancia de la frontera con Bolivia. Desde allí, otras personas se encargarían de cruzarlos hacia el país vecino para venderlos o, bajo una de las hipótesis investigadas, intercambiarlos por droga.
La pesquisa también determinó que en Córdoba los roles podían invertirse. En esa provincia, el grupo estaría vinculado al robo de distintos vehículos, en especial de alta gama, y a la posterior adulteración de chasis y falsificación de documentación para intentar darles una apariencia de origen legal.
Cómo avanzó la investigación
Al reunir los primeros elementos, la fiscal Navarro puso el caso en conocimiento de autoridades judiciales cordobesas. La investigación se trabajó de manera conjunta con tres fiscales de esa provincia y, con las pruebas reunidas, se obtuvieron órdenes para realizar más de 110 allanamientos: alrededor de una decena en Tucumán y el resto en Córdoba.
Los operativos se hicieron de forma simultánea, con participación de más de 100 efectivos de las policías provinciales y de fuerzas federales. El objetivo fue impedir que los integrantes de la organización se dispersaran o eliminaran pruebas.
Por los hechos investigados en Tucumán fueron detenidas cinco personas: una pareja y un joven tucumano, señalados como quienes habrían aportado apoyo logístico y trasladado las camionetas, además de dos cordobeses vinculados a la estructura. Los acusados locales serán llevados a audiencia en las próximas horas, mientras que el Ministerio Público gestiona el traslado a Tucumán de los dos sospechosos detenidos en Córdoba.
El Operativo Asia
En Córdoba, los procedimientos permitieron desarticular al menos seis organizaciones dedicadas al robo de vehículos. La banda investigada por los hechos ocurridos en Tucumán sería una de ellas.
La investigación fue denominada “Operativo Asia” por el origen de las marcas de las camionetas sustraídas y de las herramientas tecnológicas que, de acuerdo con los investigadores, eran empleadas para vulnerar sus sistemas de seguridad.
En los operativos realizados en Córdoba hubo alrededor de 30 detenidos y se secuestraron elementos que habrían sido utilizados para adulterar chasis y falsificar documentación. Aun con esos resultados, los investigadores sostienen que la causa continúa abierta y que se profundizarán las medidas para determinar el alcance total de la red.