La crecida del Paraná y del riacho Antequera tiene a decenas de familias de Colonia Benítez fuera de sus casas, y hay un grupo que se niega a evacuarse: lo que se niegan a dejar atrás obligó al municipio a cambiar de plan. Entretanto, los insumos que más faltan no son los que muchos imaginan.
La crecida del río Paraná y del riacho Antequera tiene contra las cuerdas a las zonas costeras de Colonia Benítez. Decenas de familias ya dejaron sus viviendas, pero hay un grupo que se resiste a moverse y pone en jaque el operativo de evacuación.
La secretaria de Coordinación municipal, Lucía Chezarreta, trazó el panorama de la emergencia en diálogo con CIUDAD TV y explicó qué hay detrás de esa negativa: los animales. Para muchas de estas familias, la hacienda no es una mascota, es la fuente de subsistencia.
Los números de la emergencia, zona por zona
En Puerto Antequera el municipio contabiliza 110 personas afectadas. Diez familias permanecen a la vera de la ruta provincial 63, otras 30 siguen aisladas en sus domicilios y cuatro están alojadas en el anexo de la Escuela N° 159.
El municipio ya anticipa que el agua podría volver a subir en los próximos días. Por eso busca un espacio en el casco urbano que permita alojar a esas familias sin alejarlas demasiado de sus pertenencias y de sus animales.
En el barrio San Pedro Pescador, en tanto, hay 54 familias afectadas, con un total de 150 personas. Siete están en la Escuela N° 159 y otras siete en la iglesia del barrio. El resto se repartió entre casas de familiares y otros puntos de resguardo preventivo.
Chezarreta aclaró que en ese sector muchas familias se mudaron antes de que el agua llegara a comprometer directamente sus viviendas. El seguimiento, igual, no se interrumpe.
En Chahuares se registraron seis familias afectadas. Dos fueron evacuadas por problemas de salud y por la presencia de niños pequeños; las demás siguen en sus hogares.
Qué piden y dónde llevarlo
Las necesidades más urgentes, según la funcionaria, son agua, repelentes, alimentos, comida para animales, productos de limpieza y elementos de higiene personal.
La ropa también importa, pero Chezarreta advirtió que ya hay una cantidad considerable de donaciones de ese tipo y pidió priorizar los insumos que escasean.
Las donaciones se reciben en las delegaciones municipales de Antequera, a cargo de María Laquino, y de San Pedro Pescador, encabezada por Susana Jiménez. También se puede entregar directamente a las familias afectadas.
La asistencia incluye ollas comunitarias y reparto de viandas. Además se reciben verduras y otros alimentos para ampliar las comidas que se distribuyen entre los vecinos.
Mosquitos y serpientes: la otra cara de la crecida
La emergencia trae complicaciones extra. La proliferación de mosquitos se suma al desplazamiento de animales silvestres hacia zonas más altas y secas.
Por eso el municipio trabaja junto con la Fundación Refugio Salvaje y la Reserva Natural Monte Constanza para reubicar serpientes que aparecen en los sectores afectados por el avance del agua.
Un operativo con muchas manos
La asistencia involucra al municipio, organismos provinciales, delegaciones locales, fuerzas de seguridad, bomberos voluntarios y grupos solidarios.
Chezarreta destacó el trabajo de los bomberos voluntarios de Colonia Benítez, Barranqueras y Resistencia, y de los equipos de Vialidad Provincial, que colaboraron en el retiro de familias cuando el agua avanzaba rápido.
También mencionó al INTA, que aportó madera para construir refugios temporales; a los equipos veterinarios del Ministerio de Producción; a los dispositivos de salud; y a los trabajadores de Secheep que intervienen en las tareas vinculadas con las instalaciones eléctricas.
A ese despliegue se suman iglesias de la zona, organizaciones protectoras de animales y particulares que acercan donaciones y elementos de primera necesidad. La iglesia de San Pedro Pescador puso sus instalaciones para alojar familias, mientras que otras comunidades religiosas colaboran a través de Cáritas Barranqueras.
La funcionaria advirtió que esto no se resuelve de un día para otro. “Es una situación que se prevé que dure varios meses”, señaló, y remarcó la importancia de sostener la asistencia y la colaboración de la comunidad.
Mientras el monitoreo de la crecida continúa, las autoridades municipales mantienen la coordinación con los distintos organismos para atender las necesidades de las zonas costeras y reforzar la asistencia ante posibles nuevos avances del agua.