El fuego arrancó pasadas las 22:50 y un guardia intentó apagarlo con un extintor sin suerte. Lo que quedó entre las llamas y lo que se salvó de milagro en el santuario de Centenario.
Una dotación de Bomberos Voluntarios tuvo que intervenir este sábado por la noche en el santuario del Gauchito Gil de Centenario. El alerta lo dio un trabajador de seguridad del predio, que advirtió una gran columna de humo en el sector y llamó al cuartel.
El siniestro se desató alrededor de las 22:50. El hombre que estaba de guardia intentó frenarlo con un extintor, pero no lo logró: las velas ardían y las llamas ya habían tomado una bandera que estaba en el lugar.
Qué habría originado el fuego
Según indicó Patricio Álvarez en diálogo con LM Neuquén, velas encendidas habrían agarrado un pañuelo y las banderas que los fieles dejan como ofrenda. El viento que soplaba en ese momento habría incentivado el fuego, por lo que se descartó que haya sido intencional.
Afortunadamente, el viento no llegó a afectar algunas pertenencias ni la figura del Gauchito. La preocupación, de todos modos, fue grande: a pocos metros hay césped sintético y vehículos de una concesionaria, y hasta el propietario se hizo presente en el lugar mientras los bomberos trabajaban.
Personal policial motorizado de la Comisaría Quinta también se presentó para interiorizarse sobre lo que pasaba.
Quién es el Gauchito Gil y por qué convoca a tantos
El Gauchito ocupa un lugar central en el imaginario de los sectores populares, aunque su devoción atraviesa clases, edades y geografías.
En vida, Antonio Gil habría ganado el afecto de los sectores más humildes por compartir con ellos el botín de sus asaltos a los ricos. Tras su muerte, esa imagen se profundizó. El Gauchito se convirtió en un intercesor cercano, al que se le piden favores vinculados con la salud, el trabajo, los viajes y la protección.
Las ofrendas acumuladas durante décadas dan cuenta del alcance social del culto. Guantes de boxeo, uniformes militares, vestidos de novia, patentes de autos y objetos de valor cubrieron paredes y depósitos. Cada elemento representa una promesa cumplida. Las banderas y velas rojas funcionan como marca identitaria de la devoción.
Cada 8 de enero, miles de personas viajan hasta Mercedes, donde la tradición ubica el martirio de Antonio Mamerto Gil en 1870. Allí, la fe se expresa con música, promesas, ofrendas y rituales que combinan elementos religiosos, culturales y sociales.