Se quedaron sin pelota y sin cancha: la historia de la escuelita que igual no se rindió
En Grilli Sur no había cancha ni pelota, pero igual se jugaba. Lo que estos dos profesores armaron con casi nada y por qué hoy el barrio entero los llama de otra manera.
En el barrio Grilli Sur, de Puente de Hierro, Guaymallén, funciona desde 2014 una escuela de fútbol que no cobra cuota y que empezó con apenas seis chicas y una pelota de trapo. Se llama Vientos del Sur y detrás de ella están Sergio Zerpa y Margarita Beatriz Araya, dos profesores que sostienen el proyecto a fuerza de vocación.
Antes de tener un predio fijo, los chicos jugaban donde podían. Los partidos se armaban de barrio en barrio y las pelotas las prestaban los vecinos o se fabricaban de manera artesanal. "Hasta 2015 andábamos con pelota de trapo, pelota prestada. Los vecinos nos prestaban", recuerda Sergio sobre aquellos primeros años.
La situación cambió cuando consiguieron un predio prestado. Ese espacio, que sigue siendo la casa de la escuela, les permitió dejar de mudarse de un lado a otro. Con el tiempo, la iniciativa creció hasta reunir alrededor de 110 chicos en su momento de mayor participación. Hoy son cerca de 60 los niños y jóvenes que forman parte de las actividades.
¿Por qué se llama Vientos del Sur?
El nombre tiene su propia historia. El "Sur" viene del barrio Grilli Sur, mientras que "Vientos" representa a aquellos primeros chicos que no tenían un lugar fijo para practicar deportes y debían trasladarse constantemente. "Los chicos eran como el viento: andaban de un lado para el otro", explica Sergio. Cuando finalmente consiguieron una cancha, decidieron conservar esa imagen como parte de la identidad de la escuela.
Sin cuota social, con el barrio adentro
Una de las características centrales de Vientos del Sur es que no cobra cuota. La decisión responde a la realidad económica de las familias del barrio: desde el comienzo entendieron que una cuota podía convertirse en una barrera para muchos chicos que querían jugar. La escuela se sostiene con los recursos que tiene y con el acompañamiento de Deportes de Guaymallén y asistentes sociales que trabajan en la zona.
Participan niños y niñas desde los 5 hasta los 18 años, y la escuela también sigue acompañando a jóvenes más grandes que mantienen el vínculo con el fútbol.
Para Sergio, el objetivo nunca fue solamente formar futbolistas. "Lo que queremos es que no estén en la esquina", dice. En un contexto social y económico complejo, el deporte aparece como una herramienta de inclusión y contención, y cada entrenamiento representa mucho más que una hora de fútbol.
De Grilli Sur a Córdoba, Chile y la cancha de Godoy Cruz
En más de diez años de historia, la escuela vivió experiencias que sus primeros integrantes difícilmente hubieran imaginado. Los chicos viajaron a Córdoba y jugaron frente a clubes como Talleres, Instituto y Belgrano. Para muchos fue la primera vez que viajaban lejos de Mendoza, que se hospedaban en un hotel o que conocían cosas que para otros resultan cotidianas. Sergio recuerda especialmente la emoción de los chicos al conocer los ascensores del hotel.
También participaron de torneos internacionales, entre ellos la M-Cup Internacional, con equipos femeninos y masculinos, y se enfrentaron con equipos de Chile. Hoy volver a competir en ese nivel resulta mucho más difícil por el elevado costo de las inscripciones y los viajes.
Otro de los grandes hitos fue la participación en la Liga Mendocina de Fútbol, donde compitieron con chicos provenientes del propio barrio. Algunos jugadores formados en la escuela lograron continuar sus caminos deportivos en clubes importantes de Mendoza.
Entre los recuerdos más queridos aparece la posibilidad de haber jugado en la cancha de Godoy Cruz. Ingresar por los túneles, salir al campo de juego y encontrarse con una cancha de semejante dimensión fue inolvidable para los chicos, que vivieron ese momento como futbolistas profesionales.
Una escuela sostenida por la vocación
Desde 2014, Sergio y Margarita atravesaron distintas etapas. Hubo momentos con numerosos profesores y más de un centenar de chicos, pero también dificultades personales y de salud que hicieron complejo el camino. Ambos continuaron y hoy siguen al frente de Vientos del Sur.
La escuela se sostiene por una palabra que Sergio repite: vocación. No hay cuota que garantice el funcionamiento ni grandes recursos económicos, pero sí el compromiso de dos personas que decidieron dedicar parte de su vida a acompañar a los chicos de su comunidad.
Muchos de aquellos niños hoy son adultos y siguen acercándose a Sergio y Margarita. Varios los llaman "tío" y "tía", una muestra del vínculo construido a lo largo de los años. En Grilli Sur, una pelota vuelve a rodar cada vez que comienza un entrenamiento.
Escuela de Fútbol Vientos del Sur
Ubicación: Barrio Grilli Sur, M.A.C. 1, Puente de Hierro, Guaymallén, Mendoza.
Edades: de 5 a 18 años, con acompañamiento a jóvenes que continúan vinculados al fútbol.
Modalidad: participación sin cuota social.
Referentes: Sergio Zerpa y Margarita Beatriz Araya.
Desde: 2014.