Se reunieron en Chimpay y tomaron una decisión que cambia el futuro electoral del radicalismo
Guillermina Alaniz condujo la Convención Provincial en Chimpay y logró algo que no suele ser moneda corriente en la política: que todos los convencionales levantaran la mano en la misma dirección. Qué se destrabó adentro del radicalismo rionegrino.
La Unión Cívica Radical de Río Negro aprobó este último sábado una reforma integral de su Carta Orgánica en un encuentro de la Convención Provincial que se realizó en Chimpay. La aprobación fue unánime, algo que los propios dirigentes se encargaron de subrayar como un hecho de enorme valor político.
La reforma apunta a modernizar y agilizar los mecanismos de toma de decisiones del partido. Entre las incorporaciones más relevantes aparecen la creación de la Secretaría de la Mujer, la consolidación de la paridad de género en los espacios partidarios y la implementación de herramientas específicas para prevenir y abordar situaciones de violencia en el ámbito de la militancia.
Qué cambia en la negociación electoral
Uno de los puntos salientes del nuevo texto es la delegación en el Comité Central de la facultad para negociar eventuales frentes o alianzas electorales. Esa atribución queda sujeta a un marco ideológico compatible con los principios históricos de la fuerza, según se desprende de lo aprobado por los convencionales.
La medida busca darle mayor dinámica operativa al partido de cara a los tiempos de campaña, sin que eso implique resignar la identidad radical.
El rol de Guillermina Alaniz y el clima del cónclave
La presidenta de la Convención, Guillermina Alaniz, condujo el proceso y destacó especialmente el clima de diálogo en el que se desarrolló el encuentro. Según la dirigente, el texto definitivo no se redactó a puertas cerradas ni entre unos pocos, sino que se nutrió de los aportes, observaciones y propuestas que acercaron dirigentes de toda la provincia.
Alaniz aseguró que la modernización de las herramientas de la Carta Orgánica no implica resignar la identidad del partido, sino todo lo contrario: significa mejorar la forma en la que se debate, se decide y se construyen las respuestas.
Para cerrar su balance, valoró la capacidad del radicalismo local para fortalecer su propia democracia interna y remarcó que es posible alcanzar grandes consensos cuando existe participación y respeto por las distintas miradas.
