Se reunieron por la inseguridad y la solución les duró poco: dónde volvieron a instalarse
¿Qué pasó con las personas desalojadas del aguantadero que los vecinos venían denunciando? La respuesta, en la reunión, dejó a más de uno sin palabras.
La plaza Juan Carlos Dávalos fue el escenario de una reunión que vecinos del Barrio Obrero de Güemes venían reclamando hace tiempo. Allí plantearon el temor que les genera la presencia de personas ajenas al barrio, afectadas por la adicción a las drogas, que según los residentes roban viviendas y asaltan a transeúntes para conseguir dinero con el que comprar dosis.
Del encuentro participaron policías, personal del ejecutivo municipal y parte del cuerpo de concejales. Los vecinos advirtieron que la situación lleva años de denuncias y apuntaron a una vivienda en estado de abandono que funcionaba como aguantadero, ubicada sobre calle Gobelli casi esquina 20 de Febrero.
El desalojo que no alcanzó
La vivienda fue desalojada y el aguantadero desarticulado tras una gestión de la comisario mayor Claudia Aguirre, directora del Distrito de Prevención 7. "Por tratarse de un reclamo que lleva años, decidí gestionar el permiso de desalojo de las personas que ocupaban la vivienda solo con fines de aguantadero, cuyo interior estaba lleno de basura y de malezas, donde era imposible vivir", explicó Aguirre.
El inmueble, sin embargo, está atravesado por un conflicto judicial: dos familias se adjudican la titularidad y por ahora ninguna puede ingresar. Ese estado de abandono era aprovechado por personas desconocidas que entraban preferentemente de noche para consumir bebidas alcohólicas y drogas.
Los desalojados no se fueron del barrio. Según se expuso en la reunión, ocuparon un terreno baldío como nuevo aguantadero. "Lo que pedimos es que cuando sean detenidos, porque sabemos quiénes son, no los dejen en libertad, cada uno de ellos debe tener varias causas acumuladas, mientras sigan en libertad la inseguridad va a continuar", expresaron los vecinos.
Robos de chicotes de gas y otros reclamos
Entre las modalidades delictivas que sufrieron varios vecinos aparece la sustracción del chicote que conecta la red domiciliaria con la red de gas exterior. Como ese tramo está hecho con caños de cobre, tiene valor en el mercado de las chatarras.
"Personal de la Brigada de Investigaciones está trabajando estos robos, porque no solo se registraron en barrio Obrero, también hubo denuncias que llegaron desde otros barrios de la ciudad, las familias damnificadas fueron muchas, necesitamos que denuncien y aporten datos", finalizó Aguirre.
Además de la inseguridad, los vecinos reclamaron por la forma en que los negocios de comidas de la zona tratan su basura, arrojándola en cualquier lado y generando problemas ambientales. Otro de los puntos fue el cambio en los sentidos de circulación de las calles, modificaciones que se implementaron sin un estudio profundo del impacto que podrían tener en la comunidad y que provocaron múltiples inconvenientes.