Se soltó, cayó a un pozo ciego y pasó horas ahí: el rescate del potrillo Lucero que nadie esperaba
¿Qué hizo Lucero apenas lo sacaron del pozo ciego en Embarcación? El potrillo pasó más de cuatro horas atrapado y su rescate necesitó una máquina y varias manos.
Un potrillo llamado Lucero vivió horas de angustia en Embarcación: se soltó de donde estaba atado, cayó a un pozo ciego y quedó atrapado más de cuatro horas hasta que un operativo integrado por sus dueños, bomberos voluntarios y empleados municipales logró sacarlo.
El hecho ocurrió en cercanías de la ruta Nacional 34, en el barrio 16 de Julio, según informó Informate Salta. El animal tiene 2 años y es la mascota de la hija de sus dueños.
El relato de la dueña
Teresa, propietaria del caballo, contó que la preocupación empezó temprano: "Estamos preocupados, está desde las 5 de la mañana. Estaba atado, se soltó y cayó al pozo. El lote es nuestro, lo tengo atado pero parece que se soltó".
Según su versión, su marido fue a darle de comer y no lo encontró. Cuando acudió a los bomberos, le pidieron esperar a que amaneciera para poder trabajar con mayor seguridad. "Vinieron pero dijeron que van a buscar algo para sacarlo. No da más el caballo. Van a buscar una máquina para sacarlo", relató.
La mujer también contó el vínculo del animal con la familia: "Es mascota de mi hija, se la regaló su tío cuando era chica. Me preocupa, mi hija se fue llorando a la escuela".
Un pozo con palos y tarimas
Consultada sobre las características del pozo ciego, Teresa explicó que tenía palos y tarimas, lo que complicaba la situación del potrillo en el interior.
Uno de los bomberos voluntarios que participó del operativo describió las dificultades: "Vamos a tratar de llegar con la máquina, alguna liga para esto. No tenemos elementos para esto, estamos viendo con la Municipalidad para sacarlo", declaró a Multivisión Federal.
El rescate
Finalmente, Lucero fue retirado con gran esfuerzo por sus dueños, los bomberos voluntarios y empleados municipales. Las imágenes difundidas muestran al animal agotado, como si no resistiera más, pero tras algunos minutos fuera del pozo logró reincorporarse y daba buenas señales: ya estaba comiendo.