Secretos de hierro y mármol: las 7 esculturas mendocinas que guardan historias que pocos conocen

¿Sabías que dos leones de hierro sobrevivieron a la demolición de un puente centenario? Recorremos las 7 esculturas mendocinas que esconden relatos de viajes, memoria y trabajo. Una de ellas fue víctima de vandalismo y otra desapareció. Conocé sus secretos.

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Secretos de hierro y mármol: las 7 esculturas mendocinas que guardan historias que pocos conocen
Secretos de hierro y mármol: las 7 esculturas mendocinas que guardan historias que pocos conocen

Mendoza esconde un patrimonio escultórico que pocos se detienen a mirar. Entre el apuro urbano y el paisaje cotidiano, siete obras cuentan relatos que van desde guardianes de un puente demolido hasta un homenaje a los desaparecidos. ¿Cuántas de ellas has visto sin saber su historia?

Un relevamiento basado en el catálogo Itinerarios Monumentales revela los secretos de estas piezas, muchas de ellas casi invisibles para los transeúntes. Algunas llevan casi un siglo en el mismo lugar, otras fueron trasladadas o llegaron hace apenas dos décadas. Todas forman parte del alma de la provincia.

Los leones que sobrevivieron a un puente

En la Avenida San Martín y calle Córdoba, dos leones de hierro custodian la plazoleta Daniel Ramos Correas desde 1993. Fueron creados en 1927 por el escultor Juan José Cardona para adornar el antiguo puente del Canal Zanjón, el actual Cacique Guaymallén, que unía la Ciudad con Guaymallén a la altura de Garibaldi.

Cuando demolieron el puente, los felinos quedaron repartidos: los de Guaymallén están junto al edificio municipal, mientras que los de la Ciudad fueron colocados en un extremo del paseo, respetando la orientación original. Fundidos en hierro, su carácter expresivo los muestra como guardianes atentos y expectantes.

El viajero que espera en la esquina

En Necochea y Perú, una figura de hierro batido y soldadura invita a una pausa. Es el Viajero de la estación, obra de la artista mendocina Eliana Molinelli, instalada en 2003. Representa a un hombre joven y elegante, con sobretodo y sombrero, que aferra un diario o álbum contra el pecho mientras una valija yace a su lado.

La esquina fue elegida porque desde 1885, con la llegada del ferrocarril a Buenos Aires, la zona se convirtió en un punto de partidas y llegadas. Aunque la estación estaba en Belgrano y Las Heras, este rincón se llenó de movimiento social y comercial. La obra evoca a quien parte o arriba, en un diálogo con la memoria del lugar.

Un friso que clama justicia

Frente a los Tribunales Federales, en Avenida España y Pedro Molina, el Friso de la Memoria de Daniel Jiménez fue inaugurado el 24 de marzo de 2010. Realizado en marmolina, recuerda a las víctimas del terrorismo de Estado de 1976 y lleva placas con los nombres de mendocinos detenidos, desaparecidos y asesinados entre 1975 y 1982.

En los extremos, dos perfiles, un hombre y una mujer, representan a los desaparecidos. Vendas anudadas cruzan la composición tapando bocas y ojos, un símbolo de la censura y el silencio forzado. Su ubicación frente a la justicia refuerza el vínculo entre memoria y verdad.

La Pureza, herida pero intacta

En el Rosedal del Parque General San Martín, entre senderos y flores, se esconde La Pureza, una estatua de mármol de Carrara tallada por el italiano A. Belli en 1923. La figura, que alegoriza la pureza y el agua como regeneración, forma parte de un conjunto con fuente.

En 2015 sufrió un ataque vandálico: un grupo le quebró la cabeza y la sacó del lugar. A pesar del daño, la obra sigue siendo un clásico del parque y un recordatorio de la fragilidad del arte público.

Al Obrero, un homenaje al campo

Camino al Cerro de la Gloria, en el sector del antiguo Zoológico, se alza Al Obrero, una estatua de bronce fundido creada por Juan José Cardona entre 1919 y 1923. A diferencia de otros monumentos al trabajo, esta representa a un paisano de campo, con alpargatas como símbolo del trabajador popular.

La figura, de pie y con las manos enlazadas atrás, refleja la identidad agrícola de la Mendoza de comienzos del siglo XX. Es un homenaje a la fuerza del hombre rural, sencillo pero digno.

Niño y caracol, el emblema perdido

En la esquina de Santa Fe e Ituzaingó, en la Cuarta Sección, frente a la histórica rotisería Los Dos Amigos, estuvo la obra Niño y caracol de Guillermo Rigattieri. Creada en 1976 e instalada en 2002, era de hierro batido y soldadura, con un niño sosteniendo un cartel con el menú del día.

Con los años se convirtió en un emblema del barrio, pero ni la rotisería ni la escultura están ya en esa esquina. Aunque desapareció del lugar, su recuerdo sigue vivo entre los vecinos.

Los murales que flotan sobre el puente

A seis kilómetros del centro, en Godoy Cruz, sobre el Puente de Hierro de la Avenida San Martín y Adolfo Calle, se encuentran Los murales del Puente. En 2014, durante la puesta en valor, el artista Daniel Ciancio creó dos frisos de chapa de hierro recortada, soldada y ensamblada.

Las figuras humanas parecen flotar sobre los pilares, representando el vínculo entre personas libres de prejuicios. La elección del hierro dialoga con la estructura ferroviaria, hoy utilizada por el Metrotranvía, uniendo pasado y presente.

Mendoza guarda así un tesoro de historias en sus esculturas, que permanecen a la vista de todos pero que, muchas veces, pasan desapercibidas. La próxima vez que camines por sus calles, quizás te detengas a mirarlas con otros ojos.

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