Seis años después de que le hablaran de amputar una pierna, la entrerriana Betsabé Páez volvió a saltar para Argentina
Una atleta entrerriana se alejó seis años de las pistas tras una lesión, una infección y una advertencia médica que le cambió todo. Volvió este viernes a competir para Argentina: quedó a centímetros de una medalla, pero lo que consiguió va más allá del resultado.
La atleta de Crespo Betsabé Páez terminó cuarta en salto en alto en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, con una marca de 1,79 metros, y quedó a centímetros del podio en una competencia que significó mucho más que un resultado deportivo.
La entrerriana, última campeona argentina de salto en alto en categoría mayores, había estado seis años alejada de las competencias oficiales. En 2020, cuando buscaba clasificarse a los Juegos Olímpicos de Tokio, una lesión derivó en una rotura de ligamentos y encendió una larga sucesión de operaciones y rehabilitación.
Una infección que puso todo en riesgo
Tras varias intervenciones quirúrgicas, Páez contrajo una bacteria hospitalaria y sufrió una septicemia que puso en riesgo su vida. La infección fue tan grave que los médicos llegaron a plantearle la posibilidad de una amputación. Durante ese período permaneció internada en distintos centros de salud, entre ellos el Hospital San Martín de Paraná, donde estuvo cerca de tres meses.
A la recuperación física se sumó un proceso emocional complejo y durante años permaneció lejos de las pistas, al punto de pensar que nunca más podría tomar carrera frente a un listón.
El regreso que superó sus expectativas
Seis años después decidió darse otra oportunidad. En agosto, en el Campeonato Nacional disputado en Rosario, alcanzó 1,86 metros: la mejor marca de su carrera. Ese registro le permitió volver a integrar la Selección Argentina y clasificarse para los Juegos Suramericanos.
Páez contó a La Nación que uno de los impulsos para intentarlo nuevamente apareció cuando escuchó que Gonzalo Bonadeo la había mencionado durante una transmisión de atletismo. “Lo que él dijo me hizo recordar que había hecho algo bueno en el deporte y que servía. Recordé mi identidad estando perdida, fuera de foco”, recordó.
Cómo fue la final en Santa Fe
Este viernes, en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) “Pedro Candioti”, la entrerriana superó sucesivamente las alturas de 1,65; 1,70; 1,73; 1,76 y 1,79 metros. No consiguió franquear el listón de 1,81 y finalizó en el cuarto puesto.
La medalla dorada quedó en manos de Glenka Antonia, de Curazao, con 1,87 metros. La brasileña María de Oliveira y la colombiana María Arboleda completaron el podio, ambas con 1,85. De Oliveira se adjudicó la plata porque superó esa altura en su segundo intento, mientras que Arboleda necesitó tres y se quedó con el bronce.
Páez ya sabía lo que era representar al país en grandes competencias: había participado en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur 2010, donde consiguió un diploma. Dieciséis años después, volvió a vestir los colores argentinos con una historia completamente diferente detrás.
No hubo medalla, pero sí una actuación cercana a su mejor versión deportiva apenas meses después de haber decidido volver a competir.