Seis años esperando: el neuquino que armó su propio Age of Empires sin saber programar
Facundo Ávila jugaba Age of Empires 2 con amigos y soñaba con una versión patagónica. Seis años después, sin saber programar, encontró la manera de hacerlo realidad: el detalle que lo destrabó todo.
Facundo Ávila tiene 36 años, trabaja en Recursos Humanos y nunca hizo un curso formal de programación. Aun así, acaba de terminar un videojuego de estrategia ambientado en los pueblos originarios de Neuquén, con la inteligencia artificial como principal herramienta de desarrollo.
El juego se llama Trawün Mapu y se inspira en el clásico Age of Empires 2, ese que Ávila jugaba con amigos durante la infancia. La diferencia es que, en lugar de francos, bizantinos o mongoles, acá los jugadores eligen entre mapuches, tehuelches y pehuenches.
La idea viene de lejos. "Siempre tuve la idea de hacerlo, pero nunca tuve las herramientas. Hace seis años que lo vengo pensando y nunca tuve capacidad para hacerlo", contó el desarrollador.
De la curiosidad infantil a la pantalla
Ávila define su relación con los videojuegos como algo más que un pasatiempo. Mientras jugaba, aprovechaba cada partida para aprender sobre las civilizaciones que aparecían en pantalla. Con el tiempo, esa curiosidad derivó en una pregunta: por qué no existía algo parecido para la historia precolombina de la región.
"Mi idea era hacer algo de acá porque no vi que hubiera nada relacionado con la cultura precolombina de Neuquén, y siempre me gustaron esos temas", dijo. Y aclaró: "No soy tan conocedor, pero me gusta la historia de Neuquén y quería que más personas se interesaran por ese tema".
El obstáculo era concreto: sin formación técnica, el proyecto parecía imposible. Hasta que hace un año un compañero de trabajo le mostró herramientas de inteligencia artificial que no conocía.
La IA como socio de desarrollo
Ese contacto cambió el rumbo. "Hace un año, un compañero me presentó herramientas de IA que no conocía; fui muy autodidacta y pude avanzar a pasos agigantados", relató. Así pudo transformar una idea estancada en un plan de trabajo.
El proceso combinó distintos sistemas. "Usé Claude como generador gráfico, y elegí ChatGPT para los guiones, para poder nutrirme de diferentes palabras, porque tiene diálogos en mapudungun y otras lenguas originales. Y después creé mi propio motor del videojuego MEV, lo hice solo con Claude", detalló.
Para el contenido histórico se apoyó en Wikipedia y en la página del Museo Precolombino de Chile, "que tiene toda la información sobre mapuches, tehuelches y pehuenches".
Prueba y error, con amigos como testers
El desarrollo no fue automático. Cada mes, Ávila prueba una versión nueva y se la pasa a sus amigos de siempre, los mismos con los que jugaba Age of Empires 2, que ahora cumplen el rol de catadores.
"Tengo compañeros que lo están jugando desde la primera versión que salió en diciembre; fue muy básica. Todos los meses pruebo una nueva versión y ellos me dicen los errores y lo vamos ajustando", explicó.
El estado actual del juego, según su creador: "Ya es 100% jugable, se puede hacer todo, falta pulir pequeños detalles; ya tiene su propio repositorio, así que los que lo tengan lo pueden actualizar desde el mismo juego".
Cómo se juega
Trawün Mapu sigue la lógica de la estrategia en tiempo real. Se puede jugar solo, con escaramuzas todos contra todos, o en campañas donde cada poblado tiene su propia misión. También hay modo online para hasta seis personas, aunque por ahora limitado a amigos: el juego todavía no tiene su propio chat.
La economía es el corazón de la partida. "Tenés que gestionar la economía, armar tu campamento y tu objetivo es derrotar a los otros pueblos. Tenés que alimentar a la gente cazando guanacos, sacando piñones de los pehuenes o pescando. Se pueden sacar maderas cortando árboles autóctonos de la zona", relató Ávila.
Para darle dinamismo, el creador sumó elementos que no existían históricamente y lo asume: torres de vigilancia de madera con arqueros, canoas para pescar o transportar gente y muros defensivos. "Traté de ser lo más real posible, pero hay que entender que es un juego. Tuve que agregar cosas para darle más dinámica al juego y que sea más entretenido", justificó.
La ambientación también incluye animales autóctonos: pumas que pueden atacar a los jugadores y cóndores que sobrevuelan los escenarios. La banda sonora, generada también con IA, usa instrumentos y melodías que remiten a la cultura mapuche.
Un nombre con historia
El título del juego coincide con el del himno de Neuquén, pero la coincidencia no fue buscada. Ávila llegó a Trawün Mapu recorriendo sitios web en busca de la palabra mapuche que mejor definiera su propuesta. "Vi el significado, encuentro con la tierra, y me encantó", afirmó.
El miedo a que las comunidades originarias se sientan mal representadas estuvo presente durante todo el proceso. "Traté de ser muy respetuoso con los pueblos originarios, los mapas, las tierras porque sé que son temas sensibles. Todo lo manejé con mucho respeto", sostuvo.
Su plan a futuro es liberar el juego para que cualquiera pueda acceder: "Me gustaría liberarlo, que sea de libre acceso, para que cualquiera pueda jugar, hacer campañas, crear mapas".
La motivación de fondo es la misma que lo atrapó de chico frente a la computadora, pero con otro destino: que las nuevas generaciones se enganchen con la historia de su propia tierra, no con la Edad Media europea.