Seis causas, un Mundial y una grieta: por qué nadie logra mover al Dalí del fútbol argentino
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Seis causas, un Mundial y una grieta: por qué nadie logra mover al Dalí del fútbol argentino

River y Estudiantes se le plantaron, las tribunas lo repudian y las causas en su contra no avanzan. Pero hay un detalle del formato del torneo que le impide a la oposición sumar los votos que necesita para moverlo del sillón.

La oposición existe, se escucha fuerte en las tribunas y hasta tiene nombres propios. Pero hasta ahora no alcanzó. Claudio Tapia sigue manejando la AFA con un poder que no da señales de fisura, mientras las denuncias judiciales en su contra se acumulan sin avanzar y los clubes que lo enfrentan no logran sumar los votos que necesitarían para disputarle la conducción.

Un dirigente que no pertenece al círculo oficialista ni tampoco se alinea con los dos clubes que alzaron la voz lo resume con una frase que deja poco lugar a dudas: "No podemos hacer nada, tienen todo".

La grieta que lo sostiene

La clave está en una contradicción que el propio Tapia explota. River y Estudiantes encabezan el reclamo para reducir la cantidad de equipos en Primera. Ese punto, lejos de unir voluntades, funciona como un freno para el resto de los dirigentes.

"¿Juntarnos con River y Estudiantes? A ellos les interesa achicar el torneo a 20 equipos. Y yo no quiero irme de primera", confiesa otro presidente de club. Ahí está el nudo: mientras esa plataforma siga vigente, la disidencia no consigue los apoyos necesarios para crecer.

El jueves, en la reunión que fijó que en 2027 se volverá al formato de todos contra todos, el presidente de la AFA usó justamente ese pedido para dejar en ridículo a Ignacio Villarroel, el encargado de exponerlo: "¿Alguien quiere que haya diez descensos?", preguntó dos veces. El silencio que siguió fue la respuesta. Ni River pretende diez descensos, sino una reducción gradual, pero el argumento quedó instalado a su conveniencia.

A la salida, Cristian Malaspina, presidente de Argentinos Juniors, repitió la postura oficial ante los medios. La ironía no pasó desapercibida para otro dirigente presente: el club que encabeza acumula, según su versión, "500 millones de pesos en cheques rechazados".

Seis investigaciones y un año sin sobresaltos

Mientras las tribunas lo repudian, Tapia se mueve con la destreza de quien juega en varios tableros a la vez. En el plano judicial afronta seis investigaciones por presunto lavado de dinero, fraude bancario y financiero, enriquecimiento ilícito, evasión y apropiación indebida de aportes y tributos. Pero la parálisis de esas causas ya no sorprende a quienes creían que ahí encontraría su final.

Todo indica que 2026 terminará sin novedades de peso en su contra, justo el año en que Juan Bautista Mahiques se instaló al frente del Ministerio de Justicia. El vínculo entre ambos tiene un antecedente concreto: en octubre de 2025 el ahora ministro fue designado vicerrector de una universidad recién creada por la AFA que, con papeles flojos, debió bajar de categoría y ofrecer diplomaturas.

"A este paso, lo único que puede hacerlo caer es la justicia de Estados Unidos", se resigna otro dirigente que supo tener peso en el fútbol y hoy mira desde afuera. Tampoco por ese lado aparecieron avances: Tapia fue y volvió del Mundial sin contratiempos.

De los votos del ascenso a casi todos los grandes

Cuando asumió en 2017, lo impulsaron los votos del ascenso. Hoy su red es mucho más amplia: primero se sumó la clase media de Primera y con el tiempo llegó a casi todos los clubes grandes.

San Lorenzo, sumido en una crisis interminable, cedió terreno al punto que Tapia toma decisiones por encima de sus dirigentes. El auxilio financiero, como siempre, tiene un costo. Racing intentó desmarcarse cuando Milito reemplazó a Víctor Blanco, pero el rumbo de la nueva gestión terminó en una foto que retrata el nuevo clima: el Príncipe de la Academia sonriendo junto al Rey del fútbol. Nadie recuerda ya aquella frase de Milito en mayo de 2026, tras una eliminación ante Central: "Nos sentimos robados. El fútbol argentino está roto y no da para más, hay que hacer algo". Lo último fue otra cosa: "Gracias, Chiqui, por la visita".

Independiente, la próxima presa

El club que aparece en el horizonte es Independiente, otro con las cuentas en rojo. Para las elecciones del 13 de diciembre, Tapia quiere que la presidencia quede en manos de Luciano Nakis, uno de sus aliados más firmes. Hijo del histórico Noray, Nakis preside hoy Deportivo Armenio.

Su historia tiene un giro curioso: pasó de ser ridiculizado por un video en el que le secaba la nuca a Tapia a usar esa imagen a favor. "Si con él los árbitros van a dejar de cobrarnos en contra, que venga", se escucha entre muchos socios. Los otros candidatos, el periodista Enrique Sacco y Gastón Gaudio, no hacen campaña con carteles contra Tapia.

Boca, el escudo anti Macri

Con Boca la relación atraviesa su mejor momento. Riquelme se había mostrado prescindente, aferrado al discurso de quien no se interesa por la política, pero los lazos se estrecharon hasta que aceptó la vicepresidencia de la AFA en octubre de 2024, tras la última reelección de Tapia. Participó de reuniones como un presidente más y posó en fotos junto al entorno del jefe.

"Si tengo que hablar algo con el presidente, voy y lo hago personalmente, como me enseñaron en mi casa. Lo que hablo queda entre él y yo", dijo esta semana. Y el archivo guarda otro elogio: "Él y Grondona, sin ninguna duda, son los dirigentes más grandes del fútbol argentino. Hicieron feliz a un pueblo que tanto lo necesita".

Para Tapia, la cercanía con Boca es táctica antes que afectiva. Riquelme funciona como un escudo frente a Macri. La distancia entre el presidente de la AFA y el expresidente es similar a la que separa a Riquelme de Macri, y un cambio de signo político en el club podría convertirse en una pesadilla. "Si se juntan son invencibles, por eso a Tapia le conviene el éxito de Riquelme", razona un observador.

River y Boca, más lejos que nunca

Ni en los años de la puja entre D'Onofrio y Angelici los dos clubes más pesados estuvieron tan distanciados como ahora. "Llevamos más de 10 años de guardia alta", disparó Stefano Di Carlo el jueves, en línea con su deseo de meses atrás de que la AFA encontrara "un límite en términos de vergüenza".

Entre las conducciones de ambos clubes no hay diálogo. La foto previa al superclásico de mayo, con los presidentes posando junto a Tapia en Ezeiza, no se repitió esta semana ni siquiera con los capitanes. El partido del domingo concentrará las miradas en el arbitraje de Nicolás Ramírez y en el VAR. River levantó la guardia; Boca guarda silencio.

El VAR, la línea punteada y Sarmiento

Difícil que desde la cabina de Ezeiza operen mejor de lo que lo hicieron hace un par de semanas. La manera en que la "tecnología" anuló un gol de Sarmiento de Junín contra Barracas Central en los minutos finales fue burda. Ese tanto habría acercado a los locales a su primera clasificación desde que existen los playoffs y, sobre todo, habría complicado al club cuyo estadio remodelado lleva el nombre de Claudio Tapia.

Para justificar un offside inexistente, Jorge Baliño, a cargo del VAR esa noche, trazó una línea punteada que atravesaba la pierna del defensor que habilitaba la jugada. Una imagen surreal. El escándalo se redujo a las quejas de los damnificados: nadie se solidarizó con el club de Junín ni condenó la decisión.

Este viernes los hinchas de Sarmiento revivieron la escena: Andrés Merlos fue llamado por José Carreras desde el VAR para que cambiara la amonestación a Santiago Salle por una expulsión. El árbitro mostró la roja, Sarmiento quedó con nueve y no pudo resistir los ataques de Rosario Central, que marcó el gol del triunfo en uno de los ocho minutos agregados y quedó líder de la Tabla anual. Las críticas apuntaron a la cercanía de Tapia y Toviggino con el club rosarino, aunque el resultado también benefició a Barracas Central.

Del fútbol a la política y una imagen que se da vuelta

Presidente también de la CEAMSE, Tapia sigue de cerca el juego partidario. Muy cercano al gobernador Kicillof, cada tanto algún rumor le atribuye su apellido a una candidatura peronista bonaerense para las legislativas de 2027. No confirma ni desmiente: deja correr.

Una consultora de primera línea registra cómo se cruzaron sus curvas de imagen desde la consagración en Qatar. Hoy la calificación "mala o muy mala" llega al 51%, contra el 33% de diciembre de 2022, mientras que lo ve "bien o muy bien" el 30%, cuando era el 40% tras el título mundial.

Su nivel de conocimiento, en cambio, es altísimo: apenas el 18% de los encuestados no sabe quién es Claudio Fabián Tapia. "Está presente en la conversación, no como político, pero si quisiera meterse ahí partiría de un nivel de conocimiento muy bueno. Y eso en política tiene valor", apunta Diego Corbalán, director de Monitor Digital.

Quizás este hombre que venció a todos los que quisieron bajarlo piense como Salvador Dalí: "Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien. De los mediocres no habla nadie, y cuando hablan sólo dicen maravillas".

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