Seis meses de terror: la pesadilla de una joven de Río Gallegos que no puede salir a la calle sin ser vigilada
Un acosador la sigue hace seis meses, pasa por su casa y la vigila. ¿Qué hará la justicia con este caso que tiene a una vecina de Río Gallegos al borde del límite?
Una vecina de Río Gallegos decidió contar su calvario: desde hace seis meses un desconocido la persigue, pasa por su casa hasta tres veces por día y la mira fijo cuando se la cruza en la vía pública. La mujer asegura que ya no puede vivir tranquila y que las autoridades ya están al tanto de su caso.
Todo empezó en un gimnasio de la ciudad. La joven, que pidió reservar su identidad, relató que conoció a A. Aguirre en el establecimiento Akuarel, al que ella también concurría. Pero aclara que nunca hubo trato: "Nunca hablamos, ni cruzamos un saludo", sostuvo. Sin embargo, ese hombre logró dar con su nombre, su apellido y hasta su dirección.
La primera irrupción en su casa
La situación se volvió insoportable cuando Aguirre apareció sin avisar en la puerta de su domicilio. "Dijo que quería conocerme, que quería hablar de lo nuestro, que sabía dónde vivía porque me había perseguido", detalló la víctima. En ese momento, ella le pidió con firmeza que se alejara y que no volviera a acercarse. Pero no le hizo caso.
El acosador regresó en dos oportunidades más, siempre con la misma excusa. La joven le advirtió que lo iba a denunciar si continuaba, pero él siguió con su actitud. "Volví a dejarle claro que no quería ningún tipo de acercamiento y hasta le advertí que si seguía iba a denunciarlo. Y aun así siguió", contó.
Un acoso que no da tregua
La pesadilla no se limita a las visitas a su casa. La joven asegura que el hombre pasa por su vereda constantemente, hasta tres veces por día, mirando hacia su ventana. También se lo cruza casi a diario en la calle, donde se queda observándola hasta que ella desaparece de su vista. La situación la tiene en un estado de alerta permanente y le genera un enorme estrés en sus salidas cotidianas.
El acoso también se trasladó al plano digital. El sujeto encontró sus redes sociales y comenzó a enviarle una gran cantidad de mensajes. A pesar de que ella nunca le dio sus contactos ni le respondió, él insistió hasta que la víctima decidió bloquearlo. "Estoy cansada de vivir de esta manera, de estar pendiente de quién pasa por mi casa, de salir y encontrarme con esta persona, de sentirme observada y de no poder estar tranquila", expresó.
Denuncia formal y pedido de ayuda
Ante esta situación límite, la joven confirmó que realizó la denuncia en la Comisaría Segunda de Policía. "La situación ya fue denunciada y continuaré utilizando las vías legales para protegerme. ¡Quiero volver a vivir tranquila otra vez!", concluyó en su descargo público.