Seis tejedoras catamarqueñas pasaron un mes anudando un tapiz: el destino es un papa
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Seis tejedoras catamarqueñas pasaron un mes anudando un tapiz: el destino es un papa

Seis tejedoras de la Fábrica de Alfombras de Catamarca se encerraron un mes a anudar hilo por hilo un tapiz para el papa León XIV. Lo que nadie imaginaba era dónde iba a terminar esa pieza.

Un grupo de artesanas de la Fábrica de Alfombras Catamarca trabajó durante un mes en una pieza única que reproducirá el escudo de armas del papa León XIV y que viajará a Buenos Aires para ser entregada en mano. El encargado de hacerlo será el gobernador Raúl Jalil, en el marco de la visita apostólica del pontífice al país.

La obra se hizo íntegramente a mano y es una muestra del oficio textil que identifica a la provincia. El tapiz tiene 45 por 60 centímetros y una densidad de 90.000 nudos por metro cuadrado: en total, 24.300 nudos anudados uno por uno.

Quiénes pusieron las manos

Detrás de la pieza hay seis trabajadoras de la fábrica: Soledad Acevedo, Jessica Córdoba, María Agüero, Roxana Moya, Yanina Vera e Isabel Argañaraz. Fueron ellas las que se ocuparon de reproducir cada detalle del escudo pontificio.

El diseño combina los símbolos de la identidad mariana y agustiniana de León XIV. En una de las mitades aparece un lirio de plata, ligado a su devoción a la Virgen María. En la otra, un corazón ardiente atravesado por una flecha y apoyado sobre un libro, el emblema de la Orden de San Agustín.

La composición se completa con las llaves de San Pedro, la mitra pontificia y el lema “In Illo Uno Unum”, que se traduce como «En el Único, somos uno». La frase resume el llamado del Papa a la unidad de la Iglesia.

El orgullo de una institución con historia

Ayelén Acosta, gerenta de la Fábrica de Alfombras, puso el acento en el trabajo de las tejedoras y en lo que significa para la institución formar parte de un acontecimiento de relevancia internacional con una expresión auténtica del patrimonio cultural y textil de Catamarca.

La Fábrica Artesanal de Alfombras acumula más de 70 años de trayectoria y es uno de los símbolos de la provincia. Nació en Andalgalá y en 1954 se trasladó a la capital catamarqueña, donde funciona como “fábrica escuela”.

Por sus talleres pasaron varias generaciones de mujeres catamarqueñas que aprendieron la milenaria técnica oriental de elaboración de alfombras y tapices. El procedimiento consiste en anudar y recortar hilos de lana de oveja sobre una urdimbre de hilo de algodón.

Las alfombras artesanales de Catamarca tienen reconocimiento internacional y llegaron a embajadas, museos y colecciones particulares. La producción de la fábrica mantiene viva una tradición textil que distingue a la provincia.

Hoy la institución funciona en el Predio Ferial Catamarca y abre sus puertas para que el público conozca cada etapa del proceso de producción textil artesanal.

Tejedoras catamarqueñas con el tapiz para el papa León XIV

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