Selva bailó por el Centro de Día: lo que hicieron 20 instructores para que los chicos no pierdan su espacio
Selva se movilizó como nunca para que el Centro de Día “María” no pierda su espacio. Pero lo que hicieron los vecinos para lograrlo no fue lo único que sorprendió.
La ciudad de Selva vivió una jornada histórica con su primer Zumbatón Solidario, un evento que reunió a una multitud de vecinos y a más de 20 instructores de toda la región con un objetivo claro: concientizar y recaudar fondos para el Centro de Día “María”, el espacio que contiene a los jóvenes de la comunidad.
La iniciativa nació de la instructora local Judith Chaunderlot, que forma parte del cuerpo docente de la institución. Ella fue quien invitó a Martín y Cristian, reconocidos profesores de Zona Sur de Buenos Aires y La Plata, que se tomaron más de 12 horas de viaje para encabezar la máster clase.
“Lo principal es concientizar”
Los instructores porteños no ocultaron su entusiasmo: «Estamos muy contentos y ansiosos de participar. Más allá de bailar y pasarla bien, lo principal es concientizar a las personas sobre la importancia de ayudar al Centro de Día», expresaron, y destacaron la calidez del público selvense y el acompañamiento de más de 20 colegas de localidades vecinas.
La comisión directiva del Centro de Día “María” se puso al frente del buffet y la gastronomía. Su presidente, Mario Beltramo, subrayó el significado de la jornada: «Es la primera vez que un evento de este tipo llega a Selva. Nos sirve para acompañar la jornada y mostrarle a toda la comunidad el trabajo cotidiano que realiza la institución».
El tesorero de la entidad, Guillermo Talano, aprovechó para dar un panorama de la realidad de la institución: «El balance viene bien, siempre trabajando con lo justo pero avanzando. Actualmente funcionamos en las instalaciones de la Casa de la Cultura con el apoyo continuo de los padres, la comunidad y la municipalidad, aunque mantenemos el firme proyecto de contar en el futuro con un edificio propio».
Una comunidad que responde
La solidaridad del pueblo selvense fue uno de los puntos más valorados. Mari Landriel, integrante del grupo de apoyo local, lo resumió: «Acá estamos como ciudadanos comunes que queremos ayudar a los chicos del Centro. Agradecemos profundamente a todo el pueblo de Selva porque siempre colabora con lo que pedimos, y a la gente que hizo muchos kilómetros para regalarnos una propuesta diferente».
El cierre tuvo un mensaje de optimismo y movimiento a cargo de Judith Chaunderlot, que invitó a la comunidad a «meterle alegría a la vida y no dejar nunca de bailar». Una tarde que dejó en claro que el trabajo conjunto entre vecinos e instituciones es la herramienta más potente para la transformación social en el sur santiagueño.