Sembraron 40 hectáreas con drones en Neuquén: la apuesta que puede cambiar el futuro del bosque patagónico
La apuesta parecía imposible: llevar piñones a zonas remotas donde la plantación manual no llega. Con 300 kilos de semillas y drones, el ensayo en Ñorquinco ya sembró 40 hectáreas y apunta a 200 para 2027. Qué falta para que el bosque vuelva a crecer.
Un operativo poco habitual se desplegó entre el 15 y el 19 de octubre sobre 40 hectáreas de Ñorquinco, en el Parque Nacional Lanín, Neuquén. Equipos técnicos pusieron a prueba una metodología de siembra aérea con drones que, si funciona, se replicará el año próximo sobre 200 hectáreas de bosque nativo del área protegida, según informó la Administración de Parques Nacionales (APN).
La meta es recuperar bosques de pewen —la araucaria araucana— dañados por incendios. El ensayo combinó semillas de genética local, un tratamiento biotecnológico y dispersión aérea de precisión.
Piñones a los mejores micrositios
La técnica busca llevar los piñones a micrositios con condiciones óptimas para germinar, en sectores remotos donde el acceso y la plantación manual se vuelven muy difíciles. Durante la prueba, el equipo trasladó equipamiento e insumos con drones y movió 300 kilos de semillas a caballo, con el apoyo de guardaparques y pobladores mapuches.
La siembra de la superficie mapeada se completó en apenas un día y medio. Luego, los investigadores midieron la densidad de semillas en parcelas permanentes para fijar una línea de base y estimar cuántas plantas podrían surgir por hectárea.
Por qué el pewen no puede esperar siglos
El área de Ñorquinco sufrió en 2013 un incendio que arrasó unas 1500 hectáreas de bosque nativo. El problema es que la recuperación natural del pewen es lenta: sus semillas se dispersan a corta distancia y, cuando el fuego elimina los árboles semilleros, la regeneración puede demorar siglos. Mientras tanto, la degradación del ambiente avanza antes de que aparezcan nuevos ejemplares.
La araucaria araucana puede vivir más de 1100 años y alcanzar los 50 metros de altura. Está incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Además, tiene un valor cultural central para las comunidades mapuches de la región, que reconocen al pewen como parte de su identidad y de la memoria del bosque.
Un proyecto que ya lleva años
El Proyecto Pewen arrancó con tareas de restauración sostenida en 2021. Su primera etapa incluyó el alambrado perimetral y la plantación de 50.000 ejemplares de pewen y coihue. El ensayo con drones no reemplaza ese trabajo previo: prueba una herramienta para ampliar el alcance en zonas extensas y de difícil acceso.
Cómo funciona la siembra, paso a paso
La intervención se organiza en cuatro fases. Primero se caracteriza cada zona. Después se recolectan semillas nativas y se las encapsula con bioestimulantes. La tercera etapa usa los drones para dispersarlas en puntos seleccionados. La última es el monitoreo de campo, clave para verificar germinación, supervivencia y desarrollo.
El ensayo también probó un tratamiento para reducir el consumo de semillas por parte de la fauna. El punto no es menor: una siembra abundante no garantiza por sí sola que las semillas germinen. El desempeño de la técnica se medirá en parcelas permanentes y servirá para ajustar aspectos logísticos, biotecnológicos y operativos antes de la escala prevista para 2027.
Del proyecto participan el Parque Nacional Lanín, ReForest Latam, comunidades mapuches, organizaciones locales y equipos del Conicet. Un comité científico define qué restaurar, dónde hacerlo y con qué método. Si la prueba confirma su eficacia, la técnica podría aplicarse en otras áreas degradadas de la Patagonia, con un beneficio concreto: llegar con semillas locales a grandes superficies en menos tiempo.