Septiembre ya no es lo que era: el fenómeno que reconfiguró por completo la fiesta del Milagro
Una investigación revela un dato que cambia la mirada sobre la fiesta más convocante de Salta: el fenómeno de los peregrinos no siempre fue así. Creció de forma exponencial en las últimas décadas y terminó reconfigurando por completo el Milagro, al punto que hoy la caminata compite en relevancia con la procesión central.
Calles cortadas, familias que esperan con agua y comida, médicos curando pies lastimados, aplausos desde las veredas y miles de personas avanzando hacia la Catedral. Hoy resulta difícil imaginar septiembre en Salta sin la marea de peregrinos que desborda la ciudad. Pero no siempre fue así.
Una investigación de Julia Costilla, investigadora de la UBA y el CONICET, revela que las peregrinaciones no solo crecieron de manera sostenida durante el siglo XX, sino que terminaron modificando la propia dinámica de la fiesta religiosa más importante de la provincia.
De fines de los 80 al boom del 2000
El trabajo, titulado "Peregrinos de la Puna en la ciudad del Milagro: prácticas y espacialidades en torno al Santuario del Milagro de Salta", sostiene que el fenómeno se fortaleció especialmente desde fines de los años 80 y experimentó un crecimiento exponencial a partir del año 2000.
Según la investigadora, la caminata de San Antonio de los Cobres a la Catedral en septiembre de 1988 fue un punto de inflexión: abrió un vínculo que luego se consolidó año tras año. Los caminos, los lugares de descanso, los accesos a Capital y los sectores de recepción fueron adquiriendo un significado especial por el paso constante de los peregrinos.
Una ciudad que se reorganizó
El estudio describe cómo la llegada de los caminantes generó espacios específicos de recepción donde voluntarios ofrecen alimentos, atención médica, podología y hasta masajes para los pies después de días de travesía.
Pero el cambio no fue solo logístico. También se transformó la liturgia. Los peregrinos pasaron a protagonizar el 14 de septiembre, mientras que quienes permanecen en Capital hasta el día siguiente participan de la procesión central y cuentan con un espacio reconocido dentro de ella.
Una relevancia comparable a la procesión del 15
Costilla llega a una conclusión contundente: en los últimos años, las peregrinaciones adquirieron una relevancia ritual comparable con la propia procesión del 15. Los peregrinos no solamente llegan para participar del Milagro: durante las últimas décadas terminaron transformando al Milagro mismo.
La fiesta que hoy conocemos, con un 14 de septiembre atravesado por llegadas multitudinarias, barrios que esperan a los caminantes y miles de personas recibiéndolos antes de la procesión, también es resultado de aquellos hombres y mujeres que decidieron ponerse a caminar hacia la Catedral.