Setenta y tres años de trabajo, una red de jardines y escuelas en toda la provincia y una sede en Junín 363: la Liga de Madres de Familia abrió las puertas de su historia, pero hay algo que hoy les preocupa puertas adentro.
En Formosa, la Liga de Madres de Familia lleva más de setenta años acompañando a las familias. Nació en 1951 a nivel nacional, dentro de la Iglesia Católica, y llegó a la provincia alrededor de 1953. Desde entonces no paró: sostiene secciones barriales, jardines de infantes y escuelas en la capital y en el interior.
De eso habló el programa radial “La Voz del Santuario Nuestra Señora del Carmen”, producido por la Pastoral de la Comunicación de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen —Iglesia Catedral de Formosa— y emitido por Radio Manantial. La emisión, enmarcada en el mes de los laicos, se dedicó a visibilizar y homenajear esa tarea. Condujeron Pedro Giménez, Ladislao Pereyra y Francisco Arce Bazán, con producción de Franco Romero y operación técnica de Viviana Vallejos.
Las invitadas fueron la presidente de la Comisión Diocesana de la Liga de Madres de Familia de la Diócesis de Formosa, Magda Gigli, y su tesorera diocesana, Dora López. Ambas repasaron la historia, la estructura y los desafíos actuales de la institución.
Cómo se organiza una red que llega a toda la provincia
La Liga tiene una Comisión Nacional como órgano rector. De ella dependen las comisiones diocesanas de cada circunscripción eclesiástica del país. En el territorio, el trabajo se canaliza a través de las llamadas “secciones”, que funcionan en parroquias y comunidades barriales.
En Formosa Capital hay cuatro: Nuestra Señora del Carmen, en la zona de la calle Independencia; Catedral, en la sede del Jardín Virgen Niña, en Junín y Dampierre; Nuestra Señora Inmaculada Concepción, en el barrio Villa Hermosa; y Divino Niño Jesús, en el barrio del mismo nombre.
La presencia se extiende al interior con secciones consolidadas: Changuito de Belén en Pirané, Inmaculada Concepción en Palo Santo, San Antonio de Padua en El Colorado, Divino Niño Jesús en Laguna Blanca y Estrella de Belén en Riacho He-Hé.
De la asistencia social a la gestión de escuelas
Uno de los rasgos que más define a la Liga en Formosa es su giro hacia la educación formal. A nivel nacional la institución no nació con una matriz educativa, pero aquí la atención a las necesidades de las familias derivó en la creación de establecimientos de gestión privada financiados o apoyados dentro del marco de las políticas públicas.
Hoy la red escolar tiene un impacto comunitario enorme. En la capital funcionan cuatro jardines de infantes. Entre ellos se destaca el Jardín de Infantes Virgen Niña, institución pionera fundada hace más de sesenta años por la sección Catedral.
En el interior, la labor pedagógica incluye jardines en Pirané y Laguna Blanca, una propuesta integral con los tres niveles obligatorios —inicial, primario y secundario— en Palo Santo, y oferta de nivel inicial y primario en Riacho He-Hé. En todos los centros, el currículo básico se combina con formación en valores católicos.
Las madres de hoy: otras urgencias, otras preguntas
Gigli y López señalaron que las preocupaciones de las familias cambiaron desde los años cincuenta. En aquella época el acompañamiento se orientaba a la mujer en un contexto donde el trabajo se concentraba mayoritariamente en el hogar. Hoy, con la plena inserción laboral de las madres, las demandas son distintas.
La primera inquietud de las madres jóvenes es encontrar espacios seguros y confiables para el cuidado de sus hijos pequeños durante la jornada de trabajo. Cuando los chicos crecen y entran en la adolescencia y la juventud, la atención se corre hacia los riesgos del entorno social, la seguridad en la vía pública y la exposición a los medios y las tecnologías digitales.
Fe, educación y tecnología: la apuesta de la Liga
Sobre ese último punto, las dirigentes reflexionaron largo sobre el impacto de las redes sociales en la crianza. Reconocieron el potencial de la tecnología como herramienta pedagógica y de acceso al conocimiento, pero advirtieron sobre el aislamiento, la desinformación y el quiebre de los canales de comunicación dentro de la familia y de la autoridad parental.
La respuesta de la Liga no es prohibir ni rechazar la modernidad. Apuesta al acompañamiento crítico, a la educación en el discernimiento y a la formación continua de los docentes. Prueba de eso son las jornadas institucionales de capacitación para educadores de sus escuelas, que se realizan dos veces al año. Allí se profundiza en la identidad del “docente católico” y se abordan temas de coyuntura, como la jornada dedicada al eje “Fe, Educación y Tecnología”, pensada para analizar las directrices de la Iglesia Católica y dar a los maestros herramientas para guiar a los alumnos en un uso responsable y ético del ecosistema digital.
El desafío que viene: quiénes toman la posta
En el tramo final de la entrevista, el diálogo se centró en la renovación generacional. La gestión diocesana y la articulación de los servicios exigen un trabajo voluntario y desinteresado que consume mucho tiempo. Por eso las dirigentes hicieron un llamado a las madres jóvenes y a las nuevas generaciones de laicos para que se acerquen a las distintas secciones.
Integrar la Liga, dijeron, no es solo una oportunidad para servir a la comunidad y velar por la niñez y la juventud. Es también un camino de aprendizaje personal, crecimiento humano y santificación comunitaria.
Dónde acercarse
La Comisión Diocesana recordó que su sede oficial está en Junín 363, en la ciudad de Formosa, con reuniones habituales todos los martes por la mañana. Las secciones de los barrios capitalinos y de las localidades del interior atienden en los propios establecimientos educativos y parroquiales, y difunden sus actividades pedagógicas, pastorales y solidarias a través de las redes sociales.