Siete policías, una golpiza de 80 minutos y una fecha clave en la Justicia
Lautaro Ruíz denunció que siete policías lo golpearon durante 80 minutos en Santa Rosa. Todo parecía encaminarse a una audiencia más, hasta que la Justicia confirmó la fecha que su familia esperaba.
La Justicia pampeana puso fecha para el paso procesal más esperado por Lautaro Ruíz, el músico y luthier de 29 años que denunció haber sido golpeado durante más de una hora por efectivos de la Seccional Primera. Fuentes judiciales confirmaron que el 15 de octubre se realizará la audiencia de formalización contra los siete policías señalados por el ataque, ocurrido tras un incidente en la Terminal de Ómnibus de Santa Rosa.
La cita será en la Ciudad Judicial de la capital pampeana. Allí, los siete uniformados sospechosos de haberlo desfigurado se sentarán ante el juez y recién en ese momento se conocerá la calificación legal que les endilga la Fiscalía.
Qué desencadenó todo
Lautaro vive hoy en La Plata, pero días atrás volvió a Santa Rosa y se presentó en la redacción de La Arena para relatar lo que vivió. Todo empezó un domingo a la noche en la Terminal, cuando junto a otro joven se disponía a tomar el colectivo de regreso. Llevaba una guitarra que había arreglado para un cliente de la ciudad de las diagonales.
El conflicto se dio con trabajadores de la empresa Plusmar, que no le permitían subir los instrumentos al micro. "Al ser un instrumento, que vale mil dólares o más no lo podemos dejar en un despacho, por lo que nos retuvieron en el lugar", recordó. Minutos después, los empleados llamaron a la Policía por "obstrucción pública".
Según su relato, la llegada de los efectivos no calmó la situación: "Llegó la policía que, en lugar de calmar las cosas, estaban sacados, era muy difícil comunicarse con ellos". Fue entonces cuando sacó el celular y avisó que iba a grabar. "Se me vinieron cuatro oficiales mujeres, una me sacó el teléfono, se lo saqué, y con esa excusa me dijeron que le estaba pegando a una mujer", contó.
La persecución y la golpiza
Lautaro, que practica atletismo y sufre ansiedad crónica y ataques de pánico, dijo que solo quería irse a La Plata. "Me empecé a ir para atrás... uno de los policías me empezó a seguir y luego se sumaron otros que estaban enojados porque no me podían alcanzar". En su desesperación, tocó timbre en una casa vacía y saltó el tapial. Allí lo alcanzaron.
"Los policías me agarraron en el piso y me empezaron a golpear: una mujer policía me pegaba patadas en un costado y otro policía hombre del otro costado", describió. A esos primeros efectivos se sumaron ocho más, según su testimonio. "Me apoyaron las rodillas en el piso, les decía que me estaban ahogando, y la misma mujer policía me decía que me iban a matar".
El joven aseguró que lo sacaron a la rastra y que en plena calle, entre unos diez uniformados, siguieron pateándolo. Ya en el patrullero, dijo, recibió golpes de puño en la cabeza mientras le repetían que le gustaba pegarle a las mujeres. "Era ridículo y contradictorio, porque encima eran las propias mujeres las que me estaban golpeando", sostuvo.
La celda y el hospital
En la sede de la Seccional Primera, según su versión, lo esposaron contra la pared y lo rodearon: cuatro policías a su derecha y cuatro a su izquierda. "Me daban piñas en los riñones, y se pusieron sádicos, me sacaban fotos como en una sesión, me agarraban de los hombros y me daban rodillazos en la columna, me pusieron boca arriba y me iban saltando sobre las costillas", detalló.
Producto de la golpiza terminó con fuertes golpes en la nariz y hematomas en los ojos. "Después de la paliza, empecé a toser, no podía respirar, y dos policías me trasladaron al hospital Evita", relató. Tras la revisión médica, la doctora le dio el alta y los efectivos lo devolvieron a la comisaría. "De la nada, lo dejaron ir a su casa", señaló.
"Me golpearon por una hora y 20 minutos, es mucho tiempo, por ser la primera vez, fue todo muy brutal", afirmó. Al día siguiente, junto a sus padres, radicó la denuncia en la Fiscalía de turno y en el área de Derechos Humanos del Gobierno provincial. Su familia también lo llevó a distintos centros médicos para tratar las heridas.
"Me golpearon muy fuerte, y no me mataron porque tuve suerte", cerró Lautaro.
La versión policial
Consultadas por La Arena, fuentes de la Seccional Primera dieron su propia reconstrucción de los hechos, aunque no explicaron por qué el joven terminó con lesiones de gravedad. Según indicaron, acudieron a la Terminal por un problema entre pasajeros y el chofer, quien les habría dicho que uno de ellos se enojó porque no lo dejaban subir la guitarra al asiento y debía colocarla en la bodega.
Las fuentes sostuvieron que el pasajero se puso agresivo con el chofer y con el personal policial, que sus padres intentaron calmarlo y que él les arrojó golpes de puño a los uniformados antes de fugarse. Añadieron que arrojó una moto contra los policías, que hubo una persecución y que finalmente fue demorado, esposado y trasladado a la comisaría, donde recuperó la libertad tras ser notificado. También aseguraron que uno de los efectivos resultó lesionado, "o bien de un golpe o de las heridas sufridas por la moto que le arrojó este mismo joven".