Signorini contó cómo conoció a Maradona y por qué una lesión lo cambió todo

Signorini reveló en LU12 el detalle de una lesión que, según él, fue clave para que Maradona lo sumara a su equipo. Y apuntó contra el poder que, dice, lo dejó solo en el doping de 1994.

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Signorini contó cómo conoció a Maradona y por qué una lesión lo cambió todo
Signorini contó cómo conoció a Maradona y por qué una lesión lo cambió todo

Fernando Signorini, preparador físico y entrenador personal de Diego Maradona entre 1983 y 1994, pasó por los estudios de Radio LU12 AM680 horas antes de su presentación en la 32ª Feria Provincial del Libro. Allí recordó el día en que conoció al Diez y reveló una paradoja que marcó su carrera: una lesión brutal fue la que abrió la puerta a una profesión que no existía.

El escenario fue el Auditorio Luis Villarreal del Complejo Cultural Santa Cruz, donde la charla "Maradona desde adentro" fue uno de los momentos más esperados de la agenda nacional de la feria. Pero antes, en la radio, Signorini se explayó sobre una relación que comenzó casi por casualidad.

"A Diego lo conozco el 28 de junio de 1983 en el Camp Nou", relató. Ese día, mientras esperaba que abrieran las puertas para ver el último entrenamiento previo a un partido, escuchó un motor a toda velocidad. Era Maradona, que llegaba en auto con Claudia. "Frena de golpe y salta Diego con esa agilidad de rana que siempre tuvo", recordó entre risas. El episodio terminó con una puerta cerrada y una frase que quedó en la memoria: "Después dicen que al que madruga Dios lo ayuda. La primera vez que llegás temprano la puerta está cerrada".

Maradona, que tenía apenas 22 años, se dio vuelta y le respondió: "Tenés razón. ¿Podés creer que sea tan verde yo?". Desde entonces, la relación fluyó con facilidad, aunque el vínculo profesional llegaría más tarde.

La lesión que lo cambió todo

Signorini recordó que esa temporada Maradona no la pasó bien: primero una hepatitis y luego la brutal lesión del 24 de septiembre de 1983, en el partido contra el Atlético de Bilbao, cuando Andoni Goikoetxea le rompió el tobillo. "Afortunadamente, para mí", dijo, porque si eso no hubiera pasado, Diego no se le hubiera ocurrido esa "descabellada idea" de invitarlo a ser el primer preparador personal de un jugador de fútbol. "Esa profesión no existía", subrayó.

Dudó de la propuesta, se tomó unos días para pensarlo y finalmente aceptó. En la recuperación, destacó el rol del doctor Rubén Darío Oliva, quien decidió sacarle el yeso 40 días antes de lo previsto por los médicos de Barcelona. "Si no hubiera intervenido Oliva, Diego posiblemente no jugaba más al fútbol", afirmó. La explicación fue que, de dejarlo tanto tiempo, la rigidez en el tobillo izquierdo lo hubiera dejado prácticamente rengo.

El doping de 1994 y la bronca con el poder

En otro tramo de la entrevista, Signorini se refirió al Mundial 94 y al doping positivo que dejó a Maradona fuera de la copa. "A veces me vale no recordarlo porque tiene que ver con la brutal instrumentalización que hace el poder de los jugadores, sobre todo de aquellos que son capaces de rebelarse", expuso.Contó que, faltando poco más de una semana para el torneo, le sugirió al doctor Ugalde que le pidiera a Grondona un control antidoping sorpresa, ya que estaba habilitado. "Le pareció muy buena idea y habló con Grondona, que le dijo: 'No, es molestar mucho a los jugadores'", recordó. Y disparó: "Vos tenés una bomba atómica abajo de la mesa y no sos capaz de agacharte porque te duele la cintura".

Para Signorini, si ese control se hubiera hecho y saltaba en ese momento, se podía haber tomado una decisión. "Cuando terminó el Mundial Diego estuvo bien suspendido porque la sustancia estaba", admitió, pero cuestionó que al presidente de la delegación no le tocara "ningún tirón de orejas": "Terminó el mundial, vicepresidente de FIFA, presidente de la Comisión de Finanzas".

También comparó el caso con el del español Calderé, pescado con la misma sustancia en el Mundial anterior: "Le dieron una fecha, pero Calderé no molestaba demasiado y Diego era una piedra en el zapato del poder".

Messi, Gimnasia y el legado

Signorini volvió a encontrarse con Maradona en 2008, cuando lo convocó para la preparación de la Selección que integraba un joven Lionel Messi y que disputaría el Mundial de Sudáfrica. Recordó una charla con Jorge, el papá de Leo, en un restaurante de Rosario: "Profe, cuando Leo tenía 8 años jugaba como ahora".

Sobre Maradona en Gimnasia, reconoció que no estaba de acuerdo con que siguiera: "Su sistema emocional no estaba lo suficientemente fuerte como para hacer frente a todo lo que produce la adrenalina de un equipo que además tenía muchos problemas y posibilidades de ir al descenso".

Para el exentrenador, hubiese sido fructífero que el Ministerio de Cultura de la Nación proyectara un plan para que Maradona recorriera el país y contara su historia en escuelas y universidades. "Ni el especialista más famoso del mundo podría haber servido como un testimonio acerca de él", dijo.

Por último, sobre la posibilidad de un próximo Maradona o Messi, fue cauto: "¿Sabes el tiempo que hace que trato de adivinar el Prode? Esto es lo mismo. Ojalá que sí. Por lo menos tuvimos la dicha de ser generacionales y disfrutar de ellos".

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