Siguieron la ruta del celular y terminaron atrapados: la advertencia que resurge tras una tragedia
¿Confías ciegamente en tu aplicación de navegación? Una tragedia durante un temporal revela por qué los rescatistas advierten que el GPS puede convertirse en tu peor enemigo cuando más lo necesitas.
Una pareja que confió en su aplicación de navegación durante un temporal encontró la muerte, exponiendo un riesgo que los rescatistas advierten desde hace años. Mariano Robles y Solana Albornoz fallecieron tras seguir las indicaciones de su GPS en medio de una tormenta en Tucumán, un caso que reaviva las alertas sobre el uso de estas herramientas en emergencias climáticas.
Los jóvenes habían salido de un evento y decidieron seguir la ruta marcada por la aplicación, como suele hacerse en la vida cotidiana. Sin embargo, lo que en condiciones normales podría ser un trayecto transitable, se transformó en una trampa mortal debido al temporal.
¿Por qué el GPS falla en emergencias?
Expertos en emergencias explican que estas plataformas calculan distancias, tiempos y caminos posibles, pero no reflejan lo que realmente sucede sobre el terreno. En plena lluvia, con calles convertidas en corrientes de agua, canales desbordados, barro y visibilidad reducida, la lógica del algoritmo queda desfasada de la realidad.
Ramón Imbert, referente de Defensa Civil, lo resumió con una frase contundente: “En una emergencia, el GPS es ciego”. El sistema puede buscar la ruta más corta, pero no tiene forma de advertir si una calle ya quedó bajo agua, si un árbol bloquea el paso o si el camino fue arrasado por la tormenta.
Confianza excesiva en la tecnología
Carlos Cambera, director de Defensa Civil de Tafí Viejo, señaló que existe una confianza excesiva en estas aplicaciones. Muchas personas siguen las indicaciones del celular incluso cuando las condiciones del entorno muestran claramente otra realidad. “Es un sistema que no tiene en cuenta lo que ocurre en el terreno en tiempo real”, remarcó.
Hernán Rodríguez Salazar, de Bomberos Voluntarios de Yerba Buena, fue igualmente claro al marcar los límites de estas herramientas: “El GPS te manda por donde sea. No sabe si la calle está anegada o si un canal está por desbordar”. En provincias como Tucumán, donde una tormenta intensa puede cambiar en minutos el estado de una calle o camino vecinal, esa diferencia puede ser determinante.
¿Qué recomiendan los especialistas?
Especialistas en gestión del riesgo sostienen que el mayor problema no es la tecnología en sí, sino el uso automático de sus indicaciones. En contextos de lluvias fuertes, crecidas o alertas meteorológicas, la recomendación es priorizar siempre la información oficial, las advertencias de Defensa Civil, Policía o Vialidad, y sobre todo la observación directa del entorno.
El ingeniero Fernando Torres, ex director de Defensa Civil, planteó además que sería clave que los sistemas de navegación comiencen a incorporar de forma más precisa alertas climáticas, rutas cortadas y zonas inundadas en tiempo real. Esa integración, sostuvo, podría ayudar a evitar decisiones fatales en escenarios de emergencia.
La tragedia de Mariano y Solana deja una enseñanza tan dura como necesaria: cuando el agua avanza, la noche confunde y el peligro no se ve, ninguna aplicación reemplaza al criterio humano. Porque en una emergencia, el GPS puede marcar un camino, pero no siempre sabe si ese camino sigue existiendo.