Siguió al pie de la letra la ruta que le marcó una IA en la montaña: terminó atrapado en un acantilado
Un adolescente usó una IA para planificar una caminata en solitario. Siguió la ruta al pie de la letra y terminó en un lugar del que no pudo salir solo. Lo que dijo el rescatista que lo encontró...
Un joven de 16 años vivió horas de angustia en una montaña al norte de Vancouver, Canadá, después de que una inteligencia artificial lo guiara hacia una zona escarpada. El episodio, revelado por North Shore News, dejó una advertencia clara de los rescatistas: no se puede confiar a ciegas en lo que propone un chatbot.
El adolescente había usado la herramienta para planificar su excursión en solitario. Siguió la ruta sugerida sin cuestionarla y terminó en un precipicio de Crow Mountain. Quedó atrapado, sin poder avanzar ni retroceder, y debió ser auxiliado por un helicóptero.
“Temía por su vida”
El responsable del operativo, Paul Markey, contó a North Shore News que la IA debió haber indicado un ascenso por una quebrada, pero en cambio lo llevó a un terreno escarpado. El joven permaneció en el lugar hasta que llegó el rescate, tres horas después de haber dado aviso de su extravío.
“El chico estaba muy asustado. Sin dudas, temía por su vida”, relató Markey. El rescatista no precisó qué herramienta de inteligencia artificial había utilizado el excursionista.
Markey aprovechó para dejar una recomendación: “Tengan cuidado al seguir rutas e información sugeridas por la IA. No se puede seguir a ciegas lo que propone la IA. Hay que cuestionar la información y valorar si tiene sentido o no”.
No es un caso aislado
Según consignó Gizmodo, este tipo de incidentes ya tiene antecedentes. Este año, tres senderistas fueron rescatados en el monte Shasta, en California, después de confiar en el camino que les había propuesto Gemini, la inteligencia artificial de Google.
También hubo episodios célebres con conductores que siguieron al pie de la letra las rutas de Google Maps o Apple Maps. En algunos casos, la información desactualizada de esas aplicaciones los llevó a tomar un puente que había sido derribado años atrás, con consecuencias trágicas.
La moraleja coincide con la advertencia de Markey: las herramientas tecnológicas pueden ser útiles, pero no deben tener la última palabra. El criterio propio y el espíritu crítico siguen siendo irreemplazables.
Esa idea cobra más fuerza con el avance de la inteligencia artificial agéntica, capaz de realizar tareas por cuenta propia con escasa supervisión. La recomendación es la misma: si bien la tecnología ofrece beneficios, no conviene delegarle todo el poder de decisión.