Silencio, desgaste y especulación: la extraña danza de la UCR, el PRO y LLA en La Pampa
¿Se están alejando los socios que todos daban por hecho? La UCR, el PRO y LLA se necesitan para ganar en 2027, pero el silencio, la desconfianza y el desgaste de Milei enfriaron el romance.
En la política pampeana reina una calma tensa. Los tres partidos que deberían ser aliados naturales para enfrentar al peronismo en 2027 se necesitan, se desean, pero apenas se rozan. La UCR, el PRO y La Libertad Avanza son, por ahora, socios culposos. Saben que sin una alianza no podrán romper el histórico dominio peronista, pero cada uno espera el momento justo para moverse sin quemarse.
La estrategia del silencio radical
El radicalismo eligió no hacer olas. Mientras mantiene contactos reservados con referentes libertarios, en público no hay ni un guiño. No respaldan a Milei —el desgaste del Gobierno nacional es demasiado evidente— pero tampoco lo critican abiertamente. "Hay que dejarlo, que solo se desgasta", se escuchó entre dirigentes radicales. La apuesta es clara: mientras la imagen del Presidente cae, la posición negociadora de la UCR se fortalece. El principal referente libertario en La Pampa, el vocero Adrián Ravier, pierde terreno con cada conferencia. Los radicales creen que así podrán encabezar las listas sin que LLA imponga condiciones.
PRO y UCR: una relación que se enfría
Si en 2023 radicales y macristas lograron armar un frente y hasta construyeron un camino común en la Legislatura, hoy esa sintonía se perdió. El distanciamiento se nota en el Concejo Deliberante de Santa Rosa, donde chocaron por la reforma del EMSU, y también en la falta de posiciones conjuntas. Cada fuerza va por su lado, casi sin articular temas comunes.
LLA, atada a la suerte de Milei
La Libertad Avanza depende completamente de Ravier, y Ravier depende de Milei. Sin estructura territorial y con un núcleo duro reducido a haters en redes sociales, el espacio libertario pampeano es frágil. Ravier dijo en televisión que hará lo que Milei le indique, sin descartar una candidatura a gobernador, pero evitando asumirla. Si el plan nacional de Milei funciona, negociarán fuerte; si no, buscarán reacomodarse.
¿Qué los une?
Por ahora, las tres puntas se miran pero no se tocan. Las diferencias discursivas son enormes: los radicales coquetean con los violetas pero tienen críticos internos; el PRO intenta diferenciarse de todos aunque a nivel nacional cogobierna con Milei; los libertarios se inmolan por el Presidente y acusan de tibios a los demás. Sin embargo, la historia reciente da una pista: como pasó con Cambiemos y Juntos por el Cambio, al final el objetivo electoral pesa más que las diferencias. Lo que no une Milei, termina uniéndolo el antiperonismo.