Silencio en el vestuario de Boca: la derrota ante Huracán dejó un clima que pocos esperaban
El reencuentro del plantel tras la eliminación fue más silencioso de lo habitual. ¿Qué pasó en la práctica del lunes y cómo impactó en el futuro de Ubeda?
La eliminación del torneo local golpeó fuerte en el plantel xeneize. El reencuentro del lunes en Ezeiza estuvo marcado por el mutismo y la autocrítica, aunque con una certeza compartida: el resultado fue injusto.
La derrota ante Huracán caló hondo, no solo por la confianza que había de avanzar, sino porque volvió a instalar dudas y cuestionamientos sobre el equipo. El ambiente en la práctica vespertina fue tenso, pero también unificado en la sensación de que el partido mereció otro destino.
¿Sigue Claudio Ubeda?
La incertidumbre sobre la continuidad del entrenador no encuentra respuesta. Ni siquiera tras la victoria en el último superclásico se había blindado su futuro. El compromiso mutuo entre el DT y la dirigencia se mantiene hasta ahora sin cambios, pero su contrato vence el 30 de junio y hoy nadie arriesga una renovación.
Ubeda llegó al club como parte del cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo. Desde entonces, sorteó golpes como la eliminación en el Clausura ante Racing. Sin embargo, el presente lo encuentra en una posición delicada, pese al respaldo implícito de la dirigencia.
Rotación: ¿un error?
El desgaste físico fue evidente en el segundo tiempo y en el suplementario. Muchos jugadores llegaron cansados al partido decisivo, lo que abrió el debate sobre si era mejor rotar y darle lugar a integrantes del equipo alternativo. La planificación para el cruce de Copa Libertadores ante Cruzeiro podría haber sido diferente.
“Hoy solo queremos ganar el martes”, es el pensamiento recogido en Ezeiza. El complemento que explica la lectura interna: “Hace una semana éramos el mejor equipo del país”.
Responsabilidad compartida
La autocrítica no exculpa a los jugadores. Los errores puntuales en las dos áreas terminaron con las ilusiones en el torneo local. El análisis general indica que Boca fue superior a Huracán, pero falló en situaciones evitables.
Esa realidad podría dejar afuera de cuestionamientos a Ubeda y centrar los esfuerzos en jerarquizar puestos sin dueño fijo, como el arco, o con dudas en la delantera por falta de efectividad.
Todo puede pasar
La historia se empezará a escribir en un par de semanas, cuando se sepa cómo será el resto del 2026 de Boca: con la ilusión intacta en la Copa o volviendo a empezar de cero. Todo, todo, aún puede pasar.