Silvina Buyutti, la primera maestra trans de Entre Ríos, se jubiló: su historia de lucha y superación
¿Sabías que la primera maestra trans de Entre Ríos se jubiló? Silvina Buyutti, de 45 años, dejó las aulas tras 21 años de docencia. Conocé su historia de lucha, superación y amor.
Silvina Buyutti, la primera maestra trans de Entre Ríos, cerró una etapa fundamental en su vida: se jubiló tras 21 años de docencia. Su último lugar de trabajo fue la Escuela Primaria N° 53 Yapeyú, de Nogoyá, donde se desempeñó como Maestra Orientadora para la Inclusión.
Con 45 años y 20 de servicio, Silvina deja las aulas con una trayectoria marcada por la perseverancia y el coraje. “Fueron 21 años en la docencia. Soy docente de Educación Especial y me jubilo con 20 años de servicio y 45 de edad”, expresó con orgullo.
Un camino que empezó de abajo
La historia de Silvina no comenzó en las escuelas. A los 8 años ya trabajaba en Nogoyá, su ciudad natal, cargando cajones de verdura y limpiando un local. Luego pasó por un taller mecánico, una explotación apícola, cuidó chicos y fue panadera. Pero supo que esos trabajos no harían más que marginarla, así que a los 18 años decidió terminar la secundaria. A los 25, consiguió el título de maestra.
Su carrera docente arrancó lejos de casa, en Villa Paranacito, departamento Islas, en la Escuela Integral Nuestra Señora del Rosario y, en paralelo, en la Escuela Secundaria N°2 Islas de Ibicuy. Después pasó por varias instituciones: Escuela N° 3 Tempe Argentino, Escuela N°4 Vicente López y Planes, Escuela N° 7 Juan Bautista Alberdi, Escuela N° 14 Fray Mocho, y más tarde en Aranguren, en la Escuela N° 102 17 de Agosto. Finalmente, llegó a la Escuela N°53 Yapeyú, donde se jubiló.
El momento del cambio
Silvina ejerció sus primeros años como docente con otra identidad. Pero en mayo de 2012, apenas salió la Ley N° 26.743 de Identidad de Género, decidió hacer el cambio. “Fue justo en vacaciones de invierno… ¡no fuera a esperar ella… cambiarse de escuela… no… (ríe)! Terminé las clases con una identidad, avisé a los directivos, todo, hice el cambio y me reincorporé”, relata con una risa alegre.
Explicó que a los chicos se les comunicó que había una ley nueva que respetaba la identidad de cada persona. “Los chicos y chicas bien, ningún problema. Tal vez algunos colegas… pero los estudiantes bien”, recordó.
En lo personal, Silvina asegura que no sintió un gran salto porque lo vivió como un proceso natural. “En lo legal sí, porque son muchos trámites, tiempo, papeles…”, contó entre anécdotas burocráticas que hoy son motivo de risa.
Más que una maestra: una madre
La vida de Silvina tiene claroscuros. El 20 de junio de 2013, su hermano Hugo Buyutti mató a su esposa y luego se suicidó, dejando a cuatro sobrinos a la deriva. Silvina no dudó: fue ante un juez y pidió la custodia. “Tenerlos fue lo que realmente me cambió la vida para siempre”, confesó.
“Yo tenía mi historia, soltera, con mi trabajo… y de golpe… hacerme cargo de cuatro chicos, víctimas de femicidio, acompañarlos en las terapias, en sus vivencias, en sus procesos de duelo y de crecimiento a la vez. En ese momento me tomé un año para hacer todo eso de sostener y llevar una familia adelante. Porque armé una familia”, señaló con firmeza.
La militancia en la vida
Silvina es una convencida de que “uno milita en la vida”. “Ser trans es ya estar militando, porque todos los días salimos a pelearla, a lucharla. A mucha gente todavía le cuesta mucho, pero para mí es porque no se han despertado, no se han dado cuenta de todo el poder que tenemos hoy en día a través de las leyes que conseguimos. Si uno o una no exige, las leyes no se cumplen”, planteó.
Además, adelantó que se reunirá con el intendente de Nogoyá para presentar un proyecto de cupo laboral trans. Ahora, jubilada, mira en perspectiva y de momento no tiene resuelto qué hará en su retiro. Empezó a transitar de a poco y con calma su nueva etapa.