Silvina Fontelles vuelve al teatro después de 17 años y revela dónde ensaya a cualquier hora

Hay un lugar en Paraná donde el arte se mezcla con el bar y la galería, y que ya hizo algo que nadie esperaba. Silvina Fontelles contó cómo lo levantó y qué la empujó a volver a los escenarios después de 17 años.

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Silvina Fontelles vuelve al teatro después de 17 años y revela dónde ensaya a cualquier hora
Silvina Fontelles vuelve al teatro después de 17 años y revela dónde ensaya a cualquier hora

La actriz, directora y gestora cultural visitó La Tarde del Once y contó cómo levantó Casa Boulevard, el centro cultural independiente de Paraná que ya tiene dos salas teatrales, un bar al aire libre y una galería de arte. En la misma entrevista anunció que vuelve a actuar después de casi dos décadas y contó la frase que resume su relación con el espacio propio: “Nadie se atreve a apagarme la luz”.

De la función pública al sueño del espacio propio

Silvina Fontelles se define como una apasionada de la cultura, con un recorrido que mezcla la gestión pública y la creación artística. “Silvina Fontelles es una persona apasionada por todas las cuestiones culturales. Ha sido funcionaria, ha sido gestora cultural. Creo que la gestión cultural me englobaría, pero también tengo toda mi faceta artística que sostiene un poco esta pasión”, dijo al presentarse en el programa.

Con ese bagaje llegó a Casa Boulevard, un centro cultural independiente en Paraná que fue creciendo por etapas hasta sumar tres propuestas complementarias. Este año se completó una nueva fase con espacios dedicados a las artes escénicas y visuales.

Dos salas, un bar y una galería

El complejo tiene dos salas teatrales: una con capacidad para unas 100 personas y otra para 40. Allí se hacen obras, espectáculos musicales y presentaciones de libros. Una de ellas es la Sala Metamorfosis, desarrollada junto al grupo teatral del mismo nombre.

A eso se suma Barbule, un bar cultural al aire libre pensado como punto de encuentro entre el público y los artistas. “Funciona ahora, empieza la etapa si El Niño nos deja, porque no tenemos techo”, comentó Fontelles con humor sobre el clima.

La tercera pata es Blanca y Radiante, la galería de arte inaugurada hace poco para dar visibilidad a los plásticos de Paraná. “Ahí encontramos un proyecto incipiente, que es un proyecto donde quiere intentar aportar algo más a los procesos creativos de las personas artistas plásticas que viven en la ciudad de Paraná. Sobre todo el planteo este primer año es dedicarnos a los artistas plásticos de la ciudad de Paraná”, explicó.

La inauguración que las superó: 50 artistas y 400 personas

La apertura de Blanca y Radiante dejó una marca en Fontelles. “Ahí fueron 50 artistas de toda la ciudad. Pasaron 400 personas. No podíamos creer la cantidad de gente que eventualmente le interesa el arte”, relató.

Uno de los objetivos del proyecto es acercar las obras a la comunidad y fomentar la compra, sobre todo entre los más jóvenes. “Tenemos que empujarlo un poquito más para que compre un cuadro. Es muy importante que comiencen, no es tan caro”, señaló, y desarmó la idea de que el arte es inaccesible: “No sale carísimo”.

La apuesta es al coleccionismo con obras de pequeño formato, adaptadas a los espacios de las casas actuales. “Entonces pueden ir comprando pequeños cuadros, tienen uno, tienen otro y van también educando esa visión, esos ojitos paranaenses que se vayan a un costado y comiencen a ver la belleza de los trabajadores de la cultura”, expresó.

Un lugar para que las ideas crezcan

Además de espectáculos y exposiciones, Casa Boulevard ofrece formación artística para desarrollar proyectos personales a través del intercambio colectivo. Los participantes llegan con inquietudes propias y reciben acompañamiento para convertirlas en producciones.

Fontelles mencionó ejemplos que van desde recuerdos familiares y técnicas de bordado hasta nuevas tecnologías, pasando por una idea llamativa: un monumento a la hormiga. “Todos opinan y aportan. Entonces el otro viene con ‘yo quiero hacer un monumento a la hormiga’. ‘Ah, qué interesante’, decía la profesora, ‘qué interesante. A ver cómo vamos a hacer’”, contó.

Para ella, los espacios educativos y culturales deben acompañar los procesos creativos sin descalificar a quienes recién arrancan.

El casting a los 17 que nunca olvidó

Durante la charla, Fontelles recordó una experiencia que la marcó: un casting teatral al que se presentó a los 17 años. El director le pidió que interpretara una caída como si hubiera recibido disparos y, tras la prueba, llegó una devolución que le quedó grabada por décadas. “Entonces me dijo: ‘No, no, vos no servís para esto, piba, no servís para esto’”, rememoró.

Con los años, ese episodio se transformó en una reflexión sobre la responsabilidad de quienes forman a jóvenes artistas. “¿Quién tiene el derecho de decirle a alguien de 17 años que no tiene, que no sirve, que no nada? ¿Por qué alguien tiene el derecho de decirle a otra persona que no sirve para el dibujo?”, cuestionó.

Desde su rol docente, sostiene que cada persona aprende a su manera y que no hay tiempos idénticos. “Cada uno de nosotros tenemos un proceso educativo muy particular. Si bien todos nos meten en primer grado y nos dan los mismos contenidos, cada uno de nosotros tenemos un proceso muy personal y que hace clic en alguna parte que seguramente no es el del frente ni del abanderado ni del peor alumno. Es un proceso único”, reflexionó.

Y dejó un mensaje claro: “Nadie le puede decir que no a nadie, que haga su camino, que defienda lo suyo”. Incluso reveló que aquella experiencia se convirtió en literatura: “Escribí un cuento en un libro que escribí gracias a ese director”.

La curiosidad por las maderitas y los piolines

Fontelles contó que su vínculo con las artes visuales no nació de un talento temprano para el dibujo, sino de la curiosidad por los materiales. En su infancia, las actividades escolares se dividían por género: las nenas hacían costura y los varones trabajaban con madera y piolines. “Yo me quedaba mirando por qué los varones hacen eso y nosotros tenemos que hacer costura”, recordó.

El tiempo le dio la respuesta. “Ahí pude precisar, pasando el tiempo, que yo tenía ciertas aptitudes con las maderitas, las sigo teniendo, con los corchos, con los piolines. Soy escultora”, explicó.

También admitió que sus primeros años en la Escuela de Arte fueron duros y que recién en el tercero empezó a mejorar. “Yo viví un proceso duro los dos primeros años en la escuela de arte. De llegar, viste, siete, seis, hasta que en el tercer año nueve y diez. Viste, como que te cae la ficha”, relató.

Del cine a la publicidad del Toto

Su primera experiencia cinematográfica fue en la película El dedo en la llaga, aunque una escena que le había costado mucho esfuerzo quedó fuera del montaje. Después llegó el casting para la recordada publicidad de Telecom, la del Toto, filmada en 1998. “Ahí lo conocí al director Carlos Sorín, famoso director si los hay. Quedé”, contó.

La actriz aseguró que fue elegida entre unos 300 postulantes y que después supo que los intérpretes habían sido evaluados también por especialistas en semiótica. “Yo representaba la clase media baja. Entonces, fui elegida entre un montón de personas, así como mis compañeros obviamente”, explicó.

Cuando el programa volvió a mostrar imágenes de aquella publicidad, Fontelles recordó el rodaje con detalle. “37 veces esas bolsas que ustedes ven tienen que ser pesadas, entonces yo las tenía que hacer. ¿Vos te creés que te van a dar alguna concesión ahí? Todo estaba lleno de papa”, relató.

Pese al esfuerzo, guarda un buen recuerdo. “Siempre he dicho lo mismo, ojalá yo viviera en un set de filmación. Lo que yo viví ahí, te tratan como una diosa”, manifestó. También apuntó a la diferencia entre los presupuestos de las grandes campañas y los honorarios de los actores: según contó, la agencia cobró dos millones de dólares por la campaña, mientras que a los intérpretes les pagaron 200 dólares. “Así está el mundo. No ha cambiado mucho, ¿no le parece?”, expresó.

Cómo presentar proyectos en Casa Boulevard

Los artistas interesados en sumar propuestas al centro cultural deben enviarlas por correo electrónico para que las evalúe el equipo de gestión. El objetivo, aclaró Fontelles, es mantener una programación abierta a distintas expresiones, siempre que respeten a los demás. “Pedimos que cada proyecto se solicite en el mail y bueno, lo analizamos en general”, indicó. Y agregó: “En general nosotros somos personas que amamos la libertad y en consecuencia nos gusta trabajar”.

El regreso a escena después de 17 años

Una de las novedades que compartió en Elonce fue su vuelta a la actuación teatral tras 17 años alejada de los escenarios. Fontelles participará en Limonada, obra con funciones los viernes y sábados a las 21 en Casa Boulevard, el fin de semana siguiente a la entrevista. “Me vuelven a tener después de 17 años”, confirmó.

En ese período se dedicó sobre todo a la dirección y hasta había decidido no actuar más. “Estaba dirigiendo, dirigiendo, dirigiendo. Había decidido no actuar más”, recordó. El proyecto de Limonada nació como una performance de taller y después la directora amplió la historia: “La performance quedó siendo el final de la obra y toda la historia anterior”, señaló.

“Nadie se atreve a apagarme la luz”

Hacia el cierre, Fontelles reflexionó sobre lo que significa haber concretado Casa Boulevard después de una larga trayectoria en la cultura, con paso por la función pública, proyectos como el Centro Cultural Juan L. Ortiz y el Gloria Montoya, y su carrera docente en la actual Facultad de Artes.

“Significa mucho, mucho. Significa haber sostenido y tener una coherencia de vida porque siempre luché por lo mismo”, afirmó. Tras jubilarse de la docencia, encontró en el centro cultural la forma de seguir con sus proyectos de manera independiente. “Ahora puedo seguir, hacer un centro cultural adentro de esta ciudad. El sueño del pibe, como ser futbolista y tener tu cancha de fútbol”, comparó.

Y resumió con una frase lo que representa tener un espacio propio para crear, ensayar y compartir su pasión: “Yo voy a cualquier hora, ensayo a cualquier hora, nadie me apaga la luz, nadie se atreve a apagarme la luz”, concluyó en diálogo con Elonce.

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