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El sádico Doctor Muerte: el médico adicto a la morfina que sedó a pacientes hasta matarlos

El asesino en serie más peligroso del Reino Unido utilizaba una misma técnica para asesinar a sus pacientes en Todmorden.

23 de febrero 2024, 15:07hs

Harold Shipman fue el asesino en serie más letal de la historia de Inglaterra. (Foto: AFP).

Harold Shipman fue el asesino en serie más letal de la historia de Inglaterra. (Foto: AFP).

Harold Frederick Shipman, también conocido por el apodo que le puso la prensa, “Doctor Muerte”, nació el 14 de enero de 1946 en el Condado de Bestwood, en Nottingham, Inglaterra. Este médico religioso desempeñó sus funciones en Todmorden, un pequeño pueblo ubicado a 40 kilómetros de Manchester.

Shipman se hizo adicto a la morfina y sedó hasta la muerte a centenares de pacientes con esta droga. En total, se estima que por lo menos asesinó a 237 personas de esta manera a lo largo de 25 años de actividad, desde 1975 hasta 1998, motivo por el cual fue condenado a 16 cadenas perpetúas en total.

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El Doctor Muerte se formó en la Escuela de Medicina de Leeds. Su familia no era de clase alta, por lo que debieron hacer un gran esfuerzo para que pudiese estudiar y tener una vida mejor. Su padre era conductor de camiones y su madre ama de casa. Sin embargo, al comienzo de su carrera, sufrió un gran trauma que pudo haber provocado todo lo que vendría después.

Casualidad o no, la madre de Harold Shipman falleció producto de una sobredosis de morfina que le suministro su médico. Años más tarde, esta sería la misma metodología que él aplicó con sus pacientes. Vera había enfermado de cáncer de pulmón y falleció al poco tiempo con tan solo 43 años.

La morfina no solo se convirtió en su arma letal, sino que también la empezó a consumir. Esto le trajo varios problemas en su adolescencia. Sus compañeros lo empezaron a calificar como agresivo e inestable. Las drogas, lejos de curar su depresión, la profundizaron y dejaron secuelas graves.

Harold Shipman se definía a él mismo como un ser superior. (Foto: Reuters).

Harold Shipman se definía a él mismo como un ser superior. (Foto: Reuters).

Cuando Shipman llegó a Todmorden, tenía 28 años y llevaba cuatro ejerciendo la profesión. La comunidad lo valoró y el médico rápidamente se mostró predispuesto a atender a las personas mayores que lo requerían, aunque comenzó a levantar sospechas: la mortalidad de sus pacientes era mayor a la de otros doctores.

Además, el 80% de sus pacientes fallecía aproximadamente a la media hora de que el doctor se retiraba del domicilio. Varios familiares tuvieron sospechas, pero nadie hizo la denuncia hasta que la ambición de Shipman lo llevó a realizar un paso en falso. Con la primera pista en su contra, cientos de personas dieron testimonio de los crímenes del doctor.

La historia de Doctor Muerte: el crimen que delató todos sus asesinatos

El 24 de junio de 1998, el Doctor Muerte atendió a la ex alcaldesa de 81 años, Kathleen Grundy. Su fallecimiento, debido a su edad, hubiera pasado inadvertido como los centenares de crímenes que cometió de no haber sido por un error motivado por la ambición. En el testamento, Grundy desheredaba a su hija y le dejaba una fortuna de 386.000 libras esterlinas al propio Harold Shipman.

Su hija Angela comenzó a dudar: Kathleen siempre le había dicho que le dejaría su herencia, pero de repente iba a su “querido doctor”. La firma mostraba un trazo tembloroso y el pedido desesperado del médico para cremar el cuerpo alimentó las sospechas. Con estas pruebas, concurrió a la policía para pedir una autopsia.

Los asesinatos de Harold Shipman fueron relatados en una película que se estrenó en 2002, llamada

Los asesinatos de Harold Shipman fueron relatados en una película que se estrenó en 2002, llamada “Doctor Death”. (Foto: Captura Doctor Death).

El departamento de policía no solo accedió al pedido, sino que relacionó esta situación con una vieja denuncia que años antes habían pasado por alto. Linda Reynolds, también médica, había alertado por el elevado promedio de fallecimientos entre los pacientes de Shipman, por lo que comenzaron a llamar a testigos.

Una de ellas, Suzanne Bennison, nieta de Edith Brock –fallecida el 8 de noviembre de 1995-, relató: “¿Saben? Las circunstancias fueron especialmente sospechosas, pero ni se nos pasó por la cabeza denunciarlas. El doctor había ido esa mañana a visitarla. La Scotland Yard descubrió más tarde que ni ella se lo había pedido ni en el libro de visitas de su consulta aparecía su nombre”.

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“Mi abuela vivía sola, pero su vecina vio cómo el doctor Shipman salía de la casa. Se preocupó e intentó detenerle para preguntarle si mi abuela necesitaba ayuda, pero Shipman llegó hasta su coche y se marchó. Unos minutos después decidió llamar a la puerta de mi abuela y se dio cuenta de que estaba abierta. Shipman había olvidado cerrarla. Mi abuela estaba sentada en su sillón, muerta”, concluyó.

Además de Kathleen Grundy y Edith Brook, la Justicia pudo probar otros 13 crímenes de Harold Shipman, todos por sobredosis de morfina. El 7 de septiembre de 1998 fue detenido, aunque permanecería solamente seis años en prisión, luego de tomar la decisión de quitarse la vida en enero de 2004.

Fuente: tn.com.ar

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