Sin liga, sin plata y con lo puesto: el equipo de Iglesia que conmueve en la Copa País
¿Qué lleva a un plantel a viajar sin comer, jugar por nada y entregar todo por una camiseta?
La selección de la Liga Iglesiana afronta la Copa País en condiciones más que adversas: sin liga activa, sin recursos económicos y con un apoyo mínimo. Aun así, el equipo del Norte sanjuanino decidió competir y dejar todo en la cancha, movido por el orgullo y la pasión por el fútbol.
El contexto no juega a favor. Mientras seleccionados como los de la Liga Sanjuanina o Albardón-Angaco cuentan con estructura y respaldo, los iglesianos tienen que arreglarse como pueden. Roly Montaño, referente del fútbol local, fue quien empujó para que Iglesia esté presente en el torneo, a pesar de una temporada extraña en la que solo se disputó un torneo Sub 20 y sin la posibilidad de que los jugadores se sumaran a la Liga Jachallera para reforzar otros equipos.
El déficit económico es una constante. Cada salida del seleccionado ronda los 800 mil pesos y el respaldo se cuenta con los dedos de una mano. El municipio colaboró, algunos concejales donaron pelotas, el diputado departamental aportó medias y una radio local entregó los chalecos de entrenamiento. Las empresas y comercios de la zona también dieron una mano, pero siempre se llega justo.
Las camisetas son las del año pasado, más algunas que entregó el gobierno provincial para esta edición. Los clubes de la liga, en principio, no cedieron sus campos de juego; solo Sportivo Colola abrió sus puertas para el debut como local contra la Sanjuanina. Para entrenar, tienen que conformarse con canchas auxiliares como la de Sportivo San Martín.
Una aventura detrás de cada partido
El viaje a Albardón por la primera rueda fue una muestra de la realidad. El plantel salió pasadas las 12 desde Rodeo, sin almorzar porque no había plata para la comida. Llegaron directo al estadio de Campo Afuera, jugaron y recién después comieron un sánguche de supremas con alguna fruta. Nadie se quejó.
La preparación también es una odisea. Mientras Albardón tiene siempre a disposición el Polideportivo Municipal, en Iglesia no hay nada de eso. Pero el grupo no reclama. Los futbolistas juegan sin premios ni sueldos, solo por el gusto de competir y representar a su departamento. El cuerpo técnico, encabezado por Carlos Vera y Ubaldo Pasten, tampoco cobra: le ponen pasión para sostener al seleccionado y que San Juan siga teniendo a Iglesia en el mapa del fútbol.
Este miércoles, el desafío será enfrentar a la Sanjuanina en el estadio Bicentenario. Para los jugadores iglesianos, pisar ese campo será un sueño cumplido. Saldrán pasadas las 17 de Rodeo, llegarán con lo justo y, una vez adentro, se olvidarán de todo lo que les falta. Porque acá no se trata de recursos ni de comodidades: solo se trata de jugar a la pelota.