Sin series ni shoppings: la increíble vida de dos hermanos en un paraíso escondido a 100 km de San Juan
Dos hermanos que crecen sin tecnología en un paraje perdido de Caucete. ¿Cómo se las ingenian para ser felices? Conocé su historia llena de naturaleza, creatividad y un emprendimiento que sorprende a todos.
Mientras muchos chicos de su edad pasan horas frente a una pantalla, Jeremías y Tiziano encontraron la felicidad en un rincón perdido del desierto sanjuanino. Lejos de la tecnología, estos dos hermanos construyen su propio mundo de juegos y naturaleza.
La historia transcurre en Nikizanga, un paraje ubicado a 100 kilómetros de la Capital de San Juan, en el departamento de Caucete. Allí, en medio de un paisaje que parece sacado de otro planeta, viven apenas media docena de familias. Los chicos del lugar asisten a la escuela República Argentina, aunque llegar hasta el aula no es tarea sencilla.
¿Quiénes son Jeremías y Tiziano?
Jeremías tiene 13 años y es el hijo mayor de David Tapia. Lejos de aburrirse, el adolescente disfruta de las tareas diarias del campo: ayudar con la crianza de cabras y gallinas, y hasta recibir a los turistas que de vez en cuando se animan a conocer el lugar.
Su hermano Tiziano, de apenas 9 años, también colabora con el trabajo campesino, pero siempre encuentra un rato para jugar y dar rienda suelta a su imaginación. En el patio de su casa, sobre una mesa redonda de madera, tiene su pequeño taller: pedazos de cartón, dibujos a lápiz, trozos de cables, maderitas y junquillo. Con esos materiales, el nene crea sus propios personajes.
“Aquí hice un payaso”, contó Tiziano mientras mostraba su obra. Pero su talento no se queda ahí: en la escuela, la seño Isabel le pidió que arme una figura articulada de José de San Martín para el homenaje al Libertador de América.
El pequeño community manager de Nikizanga
Además de sus creaciones, Tiziano tiene otro rol sorprendente: es el community manager de su pueblo. Él mismo creó el perfil de Facebook “Nikizanga Gastronomía y Turismo”, donde los vecinos muestran la belleza del lugar y su gastronomía, con el clásico chivo como plato estrella.
Cuando hay conexión a internet, el nene sube videos divertidos recorriendo la zona: la mina de grafito, el Mirador, siempre acompañado por una gran jirafa de peluche, la mascota de la escuela. Sus publicaciones generan cientos de reacciones y muchos cuentan que visitaron el lugar y fueron recibidos con los brazos abiertos.
David, el papá, asegura que toda la familia es “muy feliz” viviendo en ese vergel. “Más allá de que elijan quedarse o no aquí en Nikizanga, a mí me gustaría que estudien algo para que tengan una herramienta para defenderse en el futuro”, reflexionó.