«Siniestra»: la obra de Daulte que convierte lo cotidiano en un juego de espejos inquietante
La obra de Javier Daulte dirigida por Pablo Todero promete suspenso y un viaje donde la realidad se desdibuja. El director cuenta qué lo atrajo de este texto y cómo logró el clima inquietante.
“Daulte construye una situación aparentemente cotidiana y familiar, pero poco a poco esa normalidad se va quebrando”, dice Pablo Todero, director de la puesta que se presenta los sábados en Neuquén.
¿Y si pudieras volver atrás? ¿Qué estarías dispuesto a hacer para cambiarlo todo? Esas preguntas atraviesan “Siniestra”, la obra de Javier Daulte que dirige Pablo Todero y que ya forma parte de la cartelera teatral neuquina. Con funciones los sábados a las 21.30 en Ámbito Histrión (Chubut 240), la pieza propone un viaje donde el tiempo, la identidad, el amor y la realidad se mezclan en un juego de espejos donde nada es exactamente lo que parece.
¿Por qué poner “Siniestra” en escena?
“Me interesó desde el primer momento porque es una obra que trabaja sobre vínculos, secretos, deseos, culpas y, fundamentalmente, sobre aquello que somos capaces de hacer cuando aparece la posibilidad de una segunda oportunidad”, explica Todero en diálogo con Diario RÍO NEGRO.
El director buscó llevar ese universo al escenario con una obra que tuviera suspenso, humor y tensión, pero que también interpelara al espectador: “Que no fuera simplemente una historia para mirar, sino una obra que dejara preguntas dando vueltas después de salir del teatro”.
El proceso de ensayo y los desafíos
La preparación demandó varios meses de trabajo. “No solamente ensayamos las escenas y el texto, sino que hubo una etapa importante de búsqueda, de probar diferentes caminos y encontrar el tono de la obra”, cuenta. En Daulte, el ritmo, las pausas, las miradas y aquello que no se dice son tan importantes como el texto mismo.
Uno de los mayores retos fue no juzgar a los personajes: “Son personajes que atraviesan situaciones límite y toman decisiones que pueden resultar incómodas o incluso difíciles de aceptar. Como actores y directores teníamos que comprender por qué hacen lo que hacen”.
También hubo que encontrar el equilibrio entre lo cotidiano y lo siniestro. “Cuanto más reconocible y cotidiano es el mundo que construimos, más fuerte resulta cuando algo empieza a correrse de lugar”, asegura.
Confianza y codirección
Para Todero, la confianza entre actores y directores es fundamental. “El director propone, pero el actor es el creador. Cuando existe confianza, aparecen cosas que no estaban previstas y ahí muchas veces está lo más interesante del proceso”.
La codirección con Max de la Parra fue “un proceso muy enriquecedor”. “No siempre coincidimos en las miradas, y justamente ahí estuvo una de las riquezas del trabajo. Tener otra persona que observa, cuestiona y propone permite ampliar la mirada sobre la puesta”, destaca.
El elenco y la estética
Carolina Sancho, Irma Tomasczik, Ariel Azcurra y Pablo Di Lorenzo componen el elenco. “Cada uno fue elegido porque podía aportar algo particular a ese universo”, dice Todero, y remarca que la obra necesita “mucha precisión, escucha y complicidad entre los actores”.
La escenografía de Fernando Ávila, la iluminación de Mariana Scialpi y el vestuario de Yazmin Mer trabajan para acompañar el tránsito de lo cotidiano hacia lo siniestro. “No quisimos que la estética gritara ‘esto es una obra siniestra’. Preferimos construir primero un mundo reconocible y permitir que lo inquietante aparezca progresivamente”, explica.
¿Conforme con el resultado?
“Sí, estoy muy conforme. Siempre digo que una obra nunca termina de cerrarse del todo, porque cada función también es una instancia de búsqueda”, afirma Todero, y agrega: “Lo más importante para mí es que el proceso no fue solamente llegar a un resultado, sino atravesar una experiencia de trabajo muy intensa con todo el equipo”.
“Siniestra” se puede ver los sábados a las 21.30 en Ámbito Histrión (Chubut 240), Neuquén. Las reservas se hacen al celular 299-4530771.