Skay volvió a La Plata y emocionó a 6.000 almas con un homenaje al Indio
¿Qué dijo Skay antes de tocar los clásicos de Los Redondos? La noche en el Hipódromo tuvo un momento que nadie esperaba.
“Al fin, por fin, de vuelta en la ciudad”, dijo Skay Beilinson ante más de 6.000 personas que colmaron el Hipódromo de La Plata en una noche que mezcló nostalgia, rock y una dedicatoria que paralizó al público.
El regreso del guitarrista de Los Redondos a la ciudad donde nació la leyenda ricotera se concretó después de trece años. La cita, que originalmente iba a ser en el Estadio Atenas, tuvo que mudarse al Hipódromo por la alta demanda de entradas. Y el predio quedó chico: desde temprano, miles de fanáticos de todas las edades coparon las inmediaciones con remeras del Indio, papelitos de bienvenida y el ritual de la previa.
Una noche que empezó con todo
Pasadas las 22.30, las luces se apagaron y el sonido de “La nube, el globo y el río” anunció la entrada triunfal. “Paria” fue el primer tema y desató la primera ovación. Siguieron “Soldadito de plomo” y “Tal vez mañana”, todos de su etapa solista. Cuando Skay tomó el micrófono, soltó la frase que todos esperaban: “Al fin, por fin, de vuelta en la ciudad”. El Hipódromo explotó.
El momento más emotivo: homenaje al Indio Solari
Pero lo que nadie olvidará ocurrió minutos después. Antes de arrancar con los clásicos de Patricio Rey, Skay levantó la voz y dijo: “En homenaje y honor al querido amigo Indio, que en paz descanse”. El público respondió con una ovación que duró varios segundos. Luego sonaron “Todo un palo” y “Criminal Mambo”, coreados de principio a fin por las miles de almas presentes.
En medio de la emoción, hubo un imprevisto: se rompió una cuerda de la guitarra de Skay, lo que obligó a una breve pausa mientras cambiaba de instrumento. Pero la fiesta no se detuvo.
Al cierre de esta edición, el recital seguía encendido y la expectativa crecía por el final con “Ji ji ji”, el himno que suele sellar la comunión entre Skay y sus seguidores.