Skay volvió a Santa Rosa y el pogo que se armó no lo esperaba nadie

Santa Rosa vivió una noche que los fanáticos no van a olvidar: Skay Beilinson volvió después de una década y el gimnasio de All Boys se vino abajo. Pero hubo un momento exacto en el que el pogo se descontroló y nadie se lo esperaba. ¿Qué tema fue?

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Skay volvió a Santa Rosa y el pogo que se armó no lo esperaba nadie
Skay volvió a Santa Rosa y el pogo que se armó no lo esperaba nadie

El gimnasio del club All Boys se llenó el sábado por la noche para ver a Skay Beilinson, que diez años después de su último show en la ciudad (en Estudiantes) regresó a Santa Rosa con un recital que quedó en el arcón de los mejores de la historia rockera local.

El guitarrista de 74 años, ex Redonditos de Ricota, se presentó junto a Los Fakires, su banda de siempre, y recorrió sus discos solistas más los himnos que tocaba con el Indio Solari en Patricio Rey. La cita arrancó a las 22.30 y terminó pasada la medianoche, con un público que no dejó de pedir más.

Un arranque a pura energía

La espera se cortó puntual. Los Fakires salieron a escena y Skay abrió con el estruendo del bombo en 'Paria', la primera elegida. "Sonaron 12 campanas a la medianoche", dijo el músico para presentar el tema. Después llegaron 'Soldaditos de plomo' y 'Tal vez mañana', antes del "Buenas noches La Pampa" que dedicó a un público de lo más variado.

En el gimnasio convivieron varias generaciones: adultos de más de 60 que vieron a Los Redondos en los '80, cuarentones que fueron a las misas ricoteras de los '90 y pibes que se acercaron al mito por ósmosis rocanrolera. Todos, con la misma remera y la misma bandera.

El primer gran estallido

Skay fue repasando sus discos hasta que el sexto tema hizo temblar el lugar. 'Todo un palo', uno de los himnos irrompibles de Patricio Rey, encendió al público, que siguió con 'Criminal mambo' para subir aún más la temperatura del estadio alboyense.

La banda sonó como un engranaje perfecto: Joaquín Rosson en la segunda guitarra, Claudio Quartero en el bajo y Leandro Sánchez en una batería descomunal, con una potencia que convirtió cada golpe en melodía. El sonido, impecable durante todo el show.

Pausa, vuelta y el pogo que lo cambió todo

Después de la primera decena de temas, Skay dispuso una pausa para hidratarse. Las dos barras del estadio no daban abasto. La vuelta fue con 'Gengis Khan' y 'La pared rojo lacre', con la frase "despierta, corazón despierta" como estandarte, antes de 'Chico bombo', 'Presagio' y 'Astrolabio'.

Y ahí sí, los cimientos del gimnasio temblaron con el primer acorde de 'Jijiji'. Santa Rosa hizo carne eso del "pogo más grande del mundo": remeras revoleadas, brazos, torsos desnudos y gargantas enrojecidas. Nadie quedó quieto. El cantante hizo una reverencia hacia el cielo en recuerdo del Indio.

Con la multitud encendida, siguieron 'El Golem de la Paternal' y 'Yo soy la máquina', con riffs demenciales que encuadran una crítica feroz al algoritmo que nos machaca a diario.

El cierre y el broche de oro

"Hermoso tocar en La Pampa", dijo Skay antes de arrancar 'Oda a la sin nombre', con ese "...oí tu sonido al partir" que empezaba a presagiar el final. Los cuatro músicos se abrazaron, saludaron y agradecieron, pero el público no los dejó irse.

'El pibe de los astilleros' abrió lo que ya era domingo en Santa Rosa y con 'Nuestro amo juega al esclavo' el festín ricotero tuvo su broche dorado. Hubo tiempo para una más: 'Lejos de casa', del disco "¿Dónde vas?" de 2010. El Flaco revoleó otra púa y puso el punto final a una función que fue directo al arcón de los mejores shows rockeros en estas tierras.

Afuera, los puestos de remeras ofrecían su mejor versión de estampados, el humo de los choris tentaba y el mundo mostraba sus argumentos más feroces. Por un rato, Skay solo con su voz, sus acordes inigualables y un bandón detrás hizo que "esta tierra que es una herida" sea un poco más amable.

El concierto en imágenes

Público. El estadio de All Boys se llenó en la noche del sábado para un recital que ofreció lo mejor de los discos solistas de Skay y varios himnos de Los Redondos. El público unió a distintas generaciones, desde adultos de más de 60 hasta niños con familias.

Banda. El guitarrista de 74 años tocó junto a Los Fakires, músicos de gran virtuosismo que suenan como respaldo ideal. El concierto comenzó a las 22.30 y finalizó poco después de la medianoche santarroseña.

Pogo. Si bien el público se fue agitando con las primeras canciones, cuando sonó 'Jijiji' se desató un pogo incontenible. Nadie se quedó quieto para el himno ricotero por excelencia, uno de los puntos altos de una noche donde el espíritu de los Redondos volvió justo en octubre.

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