Sobrevivió a siete rayos y lo llamaban el pararrayos humano: el final que nadie vio venir

Roy Sullivan trabajaba como guardaparques en Virginia cuando el cielo pareció tomarle la matrícula: siete rayos lo alcanzaron en 35 años y todos los sobrevivió. Pero el final de su historia no tuvo nada que ver con una tormenta, y lo que pasó después cambió para siempre la forma en que se recuerda su récord.

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Sobrevivió a siete rayos y lo llamaban el pararrayos humano: el final que nadie vio venir
Sobrevivió a siete rayos y lo llamaban el pararrayos humano: el final que nadie vio venir

Roy Sullivan fue alcanzado por siete descargas eléctricas entre 1942 y 1977 mientras trabajaba como guardaparques en el Parque Nacional Shenandoah, en Virginia. Sobrevivió a todas, entró al Guinness y se ganó un apodo imborrable. Pero su historia no terminó como sus seguidores esperaban.

La probabilidad anual de que un rayo alcance a una persona en Estados Unidos se estima en una entre 1,2 millones, según datos del Servicio Meteorológico de ese país correspondientes al período 2009-2018. A Roy Cleveland Sullivan le tocó siete veces. Y en las siete ocasiones siguió con vida.

El hombre que atraía las tormentas

Nacido el 7 de febrero de 1912 en el condado de Greene, Virginia, Sullivan era un hombre fornido al que el periodista John S. Friedman comparó con el actor Gene Hackman en su libro Out of the Blue. Pasó buena parte de su vida entre las montañas de Blue Ridge, donde se desempeñó como guardaparques en Shenandoah.

De joven integró el Civilian Conservation Corps, un programa de empleo para jóvenes desocupados dedicado a tareas de conservación de bosques y parques. En 1940 se sumó a la patrulla contra incendios. En Shenandoah compartía con otros dos guardaparques la vigilancia de unos 64 kilómetros del parque.

La primera descarga

El primer impacto lo recibió en abril de 1942. Estaba en una torre de vigilancia cuando una tormenta lo sorprendió y los rayos incendiaron la estructura. Sullivan salió corriendo, pero un rayo lo alcanzó en la pierna derecha: le provocó una quemadura y le arrancó la uña del dedo gordo del pie. Salió vivo y continuó trabajando. Él mismo lo describió como “una tragedia con suerte”.

Durante 27 años no volvió a ocurrirle. Hasta que en julio de 1969 otro rayo lo alcanzó mientras conducía su camioneta. Perdió el conocimiento, se le quemaron las cejas y se le destruyó el reloj. En julio del año siguiente recibió una tercera descarga, esta vez en el jardín de su casa, que le quemó el hombro izquierdo.

El cuarto episodio fue el 16 de abril de 1972, cuando trabajaba en el puesto de entrada del camping del parque. La descarga le prendió fuego el pelo; Sullivan lo apagó y recibió atención médica. Ese mismo año su caso ingresó al libro Guinness: había sobrevivido a cuatro rayos. Todavía le faltaban tres.

Tras ese episodio se comentó que Sullivan llevaba consigo un recipiente con agua por si otro rayo volvía a prenderle fuego. Las autoridades del parque también tomaron medidas: Robert Jacobsen, que estuvo al frente de Shenandoah entre 1972 y 1986, contó que mejoraron la protección contra descargas eléctricas en el puesto de entrada del camping donde trabajaba Sullivan.

Mientras tanto, Sullivan intentaba explicar lo que le pasaba. “Puedo estar entre una multitud, pero me va a alcanzar a mí”, dijo, según Friedman.

La tormenta que lo perseguía

El quinto impacto llegó el 7 de agosto de 1973. Sullivan había visto formarse una tormenta mientras patrullaba y trató de alejarse en su camioneta. Sentía que la nube lo seguía. Cuando creyó haber dejado atrás el peligro, bajó del vehículo y recibió otra descarga. Volvió a quemársele el pelo y sufrió quemaduras en las piernas.

El 5 de junio de 1976, un sexto rayo lo alcanzó durante una caminata y le dejó una lesión en el tobillo. La última vez fue el 25 de junio de 1977: estaba pescando cuando una descarga lo alcanzó y le quemó el pecho y el abdomen. Otra vez sobrevivió. El récord quedó en siete.

El precio de la fama

Con los años, la fama lo fue aislando. Algunos preferían no estar cerca de él cuando había tormenta. Contó que una vez caminaba con su jefe cuando cayó un rayo a lo lejos; el hombre se despidió y se apartó. Para quienes escuchaban su historia, los siete rayos eran un motivo de asombro. Para él, en cambio, era algo con lo que tenía que convivir.

Su familia tampoco quedó al margen. Según Guinness, su esposa recibió una descarga mientras colgaba ropa en el jardín. Sullivan estaba ayudándola, pero esa vez salió ileso.

La curiosidad por su caso lo llevó a la televisión. En el programa That’s Incredible! contó que una descarga le había prendido fuego hasta la ropa interior.

El último impacto reconocido por Guinness fue en 1977. Sullivan vivió otros seis años y murió por suicidio en septiembre de 1983, a los 71 años. Circularon versiones sobre un conflicto sentimental, pero sus razones no quedaron establecidas.

Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis, podés comunicarte con el Centro de Asistencia al Suicida (CAS) al 135 desde Capital Federal y Gran Buenos Aires, o al (011) 5275-1135 desde el resto del país.

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