Sobrevivió a un incendio con el 88% del cuerpo quemado y hoy está a un paso de recibirse
No fue un incendio ni un accidente de tránsito: el origen de todo fue un objeto cotidiano que cualquier casa tiene. Lo que pasó después es una historia que pocos pueden contar.
Brisa Belén del Milagro Tejerina tiene 26 años, sufrió quemaduras en el 88% de su cuerpo cuando era una bebé y hoy está a punto de convertirse en profesora de Educación Física. Su historia de superación, marcada por casi 19 operaciones y una infancia de tratamientos, la convirtió en un ejemplo para Salta.
Este lunes, la joven estará en el stream de Que Pasa Salta para contar en primera persona cómo atravesó una experiencia durísima y encontró en el deporte una nueva razón para seguir adelante.
El accidente que le cambió la vida
Brisa tenía apenas siete meses cuando sufrió un gravísimo accidente que le provocó quemaduras en aproximadamente el 88% de su cuerpo. Su estado era tan delicado que debió ser trasladada desde Salta a Buenos Aires para recibir atención especializada.
La recuperación fue extensa: pasó cerca de dos años en terapia intensiva y, con el correr del tiempo, tuvo que someterse a casi 19 intervenciones quirúrgicas. Algunas de esas cirugías, según recordó, llegaron a durar entre siete, ocho y hasta doce horas.
Como era muy chica, Brisa conoce lo ocurrido principalmente por los relatos de su familia. Al recordar cómo habría sucedido aquel episodio, contó: "Aparentemente, tenían la radio en la cucheta. Se movía para todos lados. Desenchufó la radio y se la llevó a la boca. Y ahí agarró toda la descarga".
Aquel momento fue el comienzo de un camino extremadamente difícil. Las lesiones pusieron su vida en riesgo y obligaron a su familia a afrontar años de hospitales, operaciones y recuperación.
El deporte, un nuevo comienzo
Brisa sobrevivió y siguió adelante. A los 14 años descubrió su pasión por la actividad física, y desde entonces comenzó una etapa completamente diferente. Llegó a participar de los Juegos Evita y consiguió varias medallas.
También se animó a participar en concursos de belleza, rompiendo barreras y demostrando que las cicatrices que lleva en su cuerpo no iban a determinar hasta dónde podía llegar.
Hoy está muy cerca de alcanzar otro de sus grandes objetivos: recibirse de profesora de Educación Física. Y ya piensa en lo que viene: uno de sus sueños es continuar perfeccionándose para trabajar también como personal trainer.
Su historia adquiere una fuerza especial porque Brisa no se quedó solamente con su propia recuperación. En cada lugar al que llega intenta transmitir un mensaje esperanzador y demostrar, desde su experiencia, que incluso después de atravesar situaciones extremas se pueden construir nuevos proyectos.