Gonzalo comenzó a recibir la catarata de mensajes en su celular hace una semana: el lunes 19 de octubre. El ringtone no terminaba de sonar y ya entraba otro mensaje y otro mensaje y otro más y así. El motivo de todos los mensajes era el mismo: alguien imprimió en papel la fotografía del perfil de Facebook de Gonzalo. Hizo al menos tres impresiones, las cortó con tijera y las pegó en tres lápidas distintas del cementerio municipal de Tafí Viejo.

Antes de que Gonzalo supiera de la existencia de todo lo narrado en el primer párrafo de la presente nota, alguien fue al cementerio y tomó las fotografías del “trabajo” realizado contra Gonzalo y al menos cinco personas más. Todas imágenes con la misma metodología: fotos de perfil, impresas en papel, pegadas en puertas, tumbas, mausoleos, vidrios rotos y sobre el pasto quemado de los senderos del cementerio.

Una vez publicadas dichas imágenes, la publicación se viralizó y los amigos y familiares de Gonzalo le enviaron las capturas. Desde entonces Gonzalo no duerme: “Muchísima gente me mandó las fotos preguntándome por lo que habían visto. Se ha compartido en un montón de lados. De verdad no sé qué es. No somos de esa cosas ni yo ni mi familia. No somos una familia problemática”, cuenta Gonzalo.

Gonzalo no quiso hablar con la persona que tomó las fotos en el cementerio: “Mi vieja habló con el tipo. Yo traté de minimizarlo al tema. Me pareció raro. De verdad no tengo problemas con nadie. No sabemos quién ni cuándo puso las fotos en el cementerio. Lo que sí te puedo decir es que hace dos semanas nos diagnosticaron covid positivo, mi papá estuvo muy mal cuatro días y a mi perrito casi tuvimos que sacrificarlo. Yo también di positivo, pero asintomático. Mi perrito ya se recuperó. Me dijeron que cuando te hacen estos ‘trabajos’, puede repercutir en otro ser querido”.

Hay una información que brinda Gonzalo que no es un detalle menor: “Tiene que hacer alguien que me conozca. No tengo problemas con mi ex novia, ni envidia de vagos. Es cierto que hay gente que no te quiere ver bien, pero no sé quién puede ser. Amigos, amigos, de los más cercanos, tengo dos. Es alguien que me quiso hacer mal. Pensá un segundo: imprimir las fotos, ir al cementerio de Tafí Viejo, ¿y hacer eso? Yo no soy ni vivo en Tafí Viejo. No tengo a nadie de Tafí Viejo. Fuimos una vez a visitar al abuelo de mi novia, pero nada más. ¿Y pagaron para hacer el ‘trabajo’. La verdad es que no me entra en la cabeza”.

¿Cómo reacciona uno cuando sufre estas cosas? ¿Cuando mira su foto de perfil sonriente, vestido de azul, relajado, en una lápida? ¿Cómo reacciona cuando mira que alguien usó esa fotografía para reemplazar la foto de la lápida de alguien que pareció llamarse Cristian David Hernández? “De inmediato he puesto privado mi Facebook y mi familia también. Yo soy de un espíritu fuerte, no dejo que mis cosas me afecten de esta manera, pero esto me ha sobrepasado. Es feo saber que te han querido hacer la maldad a vos y rebota en algún familiar. Me encomendé a Dios”.

A medida que pasaron los días, el insomnio seguía: horas de zapping, todo el tiempo preguntándose quién pudo haber sido, repasando la agenda, la lista de contactos, consultando con los más cercanos qué puede haber pasado, preguntas sin respuestas hasta que un amigo tomó las riendas del misterioso caso: “A un amigo le venían pasando cosas similares y se fue a charlar con una numeróloga. Le mostró mi foto y por primera vez desde que esto empezó, me dieron un dato. La numeróloga le dijo: ‘Es un trabajo al corazón’. Le dijo que no sabía cómo iba a afectarme: si en lo laboral, familiar, afectivo, pero sí le confirmó que me lo había hecho una mujer”.

Gonzalo no quiso recurrir a nadie que trabaje con cualquier rama de lo paranormal o vinculado a la brujería o magia negra: “Hay mucha gente que te quiere sacar plata. Mi familia es muy católica y me han aconsejado que esté del lado de Dios. Yo no tengo problemas con nadie. La pasé muy mal. Pero ya va pasando la preocupación y el miedo. Hasta el día de hoy ni quería entrar al facebook, no quería saber nada. De hecho trato de no verlo”.

“Ya ha bajado un poco el temor, pero la primera noche no he podido dormir. De día me siento súper fuerte, pero de noche me supera en la cabeza: es algo psicológico, anoche también me he quedado haciendo zapping. Sentís que estás perseguido, mirás para atrás, no te deja dormir de noche. Te calma un poco rezar, pero solamente un poco. Pensás todo el tiempo en que sacaron la foto de facebook, y en lo que hicieron. En la Iglesia me dijeron algo muy cierto: ¿buscar culpables? ¿Buscar culpables para qué? Lo que me queda de todo esto que he vivido es que realmente existen las personas malas. Y que siempre existirán. Pero lo que no te mata te fortalece. Y me siento genial, hermano. He pasado una semana difícil, pero estoy dispuesto a dar vuelta la página, mi familia está sana, vuelvo a trabajar el miércoles, vuelvo a vivir mi vida”. / El Tucumano.