Sofovich contó cómo pelea todos los días contra su adicción: "Mi vida es muy simple y básica"
Gustavo Sofovich se sentó frente a cámara y contó cómo hace para mantenerse lejos de la oscuridad que atravesó durante años. Lo que reveló sobre su rutina diaria sorprendió a todos: no es lo que muchos imaginaban. ¿Qué lo mantiene firme hoy?
Gustavo Sofovich se sentó este jueves en el living de Arriba argentinos (eltrece) y habló sin filtros de su recuperación de las adicciones. El productor reveló que asiste a Narcóticos Anónimos varias veces por semana y describió una rutina que, según contó, lo mantiene lejos de la oscuridad que atravesó durante años.
La entrevista llegó dos días después de un episodio que lo puso en el centro de la escena mediática: un choque entre su auto y una moto en Palermo, durante la madrugada, entre Salguero y Martín Coronado, que derivó en un operativo policial inusual. A partir de esa exposición, Sofovich reflexionó sobre los prejuicios y la mirada de la opinión pública sobre su pasado.
"Siempre hay un mala leche"
Nacho Otero le preguntó si creía que existían prejuicios alrededor de su nombre. La respuesta fue tajante: "Que no te quepa ni la menor duda. Siempre hay un mala leche. Pero la gente que está al lado mío sabe quién soy".
Fue entonces cuando el productor se abrió sobre las adicciones y el trabajo que hace a diario. "No escupo para arriba porque voy al grupo de narcóticos anónimos tres o cuatro veces por semana, mi vida es muy simple y básica hoy en día", aseguró.
Una rutina marcada por el gimnasio
Sofovich contó que el ejercicio ocupa buena parte de sus días. "Mi rutina empieza en mi casa con la gimnasia, disfruto de pasear a mi perro, de ahí voy de nuevo al gimnasio, desayuno, hago gimnasia de nuevo", relató. Y definió su presente con una frase: "Hoy en día mi adicción es sana".
"Tengo la suerte que Dios me dio de levantarme de la siesta e ir a hacer Polémica en el bar si quiero, y sino no voy. A la noche no salgo porque no lo disfruto", agregó.
El camino de vuelta
El productor también recordó lo difícil que fue reconstruir su vida después de años marcados por el consumo. "Me costó mucho volver a ser quien soy. Por suerte mi viejo antes de morirse lo vio. Mis amigos no me atendían el teléfono porque yo transité la oscuridad durante muchos años", contó.
En ese contexto, volvió a destacar el acompañamiento que encuentra en Narcóticos Anónimos y remarcó que es un trabajo que sostiene en el tiempo. "A las dos únicas personas a las que yo les debo una explicación es a mis hijos y a mi entorno que es muy chiquito. No escondo nada, soy muy franco", afirmó.
Hacia el cierre, dejó una reflexión sobre el proceso de recuperación: "Hay una vida mejor y está al alcance de todos. Hay que pelear todos los días porque la adicción de un adicto está todos los días. Hay que trabajar para que eso no vuelva y no aflore".

